jueves, 18 de marzo de 2010

MUTACIONES


Existe la creencia popular de que todos los hechos que nos suceden ocurren por una secuencia continuada y suave de acontecimientos temporales. Salvo los accidentes o incidentes que obedecen a la quimera del destino; y son repentinos como una losa de piedra sometida a la gravedad.
Mi teoría indica que no es cierto.
Por supuesto no intentaré imponer mi nueva elucubración filosófica; soy un simple mortal que acaba de entrar en una sidrería acompañada de unos amigos; y con estos pensamientos sublimes en la cabeza. Pero como sigo pensando; mientras percibo el agradable olor del serrín y la humedad de los restos de sidra escanciada y encharcada en el suelo. Considero que el modelo científico del Big Bang no es una casualidad. No se puso en marcha por si sólo. Hubo un instante o miles de millones de instantes significativamente coincidentes en esa singularidad paradójica. Esto se puede extrapolar a cualquier suceso: La teoría matemática del caos aplicada a sistemas complejos llenos de dinamismo. Los fractales de Mandelbrot que llevan las expresiones matemáticas de lo aleatorio a la hermosura de las formas y los colores. La propia economía globalizada, organizada a nivel planetario; llena de consecuencias y de factores no controlables, que por un simple efecto mariposa en un punto exacto y momento exacto; comienzan a desencadenar nuestros males miserables. Aplicar la ciencia estadística en si, es evaluar términos medios; obtener experiencias de infinitos parámetros que, en si mismos, son principio y fin de algo que no está identificado. La estadística nunca nos podrá medir los instantes precisos en que se desencadena un efecto. Sólo ayuda en algunos casos a predecir la causa.
Pues así estoy pensado.
Mientras veo a mis compañeros riéndose a carcajadas, frente a mi, sintiendo este pequeño bullicio de entrada y salida de gente; los anaqueles repletos de bebidas, en el techo colgados jamones, y viandas muy apetecibles, la televisión al fondo con un emocionante partido de futbol. Cuando de repente tengo la sensación de que soy invisible. Presiento que nadie me percibe. Con un poder sobrenatural absoluto para comprobar y vislumbrar la progresión vital de mis amigos. Para percibir, como en este mismo instante -en que le miro a ella a los ojos- su código genético fue mutado; modificado por energías inexplicables. Y como en este preciso estado es identificado por un punto coordenado en el tiempo y el espacio. -Consecuencia exacta de millones de variables-
Una sola de ellas ha llamado a la muerte, que veo detrás de esos ojos tan hermosos, que amo a escondidas, y que desearía para mi y para siempre.

2 comentarios:

Anita Noire dijo...

Sólo puedo decir.Me gusta.

Noe Dominguez dijo...

¡Que bueno, Kenit! La belleza de lo aleatorio... Es verdad que en los fractales es así. Lo cierto es que, a pesar de su mala prensa, el Caos puede ser maravilloso. Y tiene muchas más cosas este post, pero son demasiadas para un comentario. Besos.