jueves, 23 de marzo de 2017

SOBRE EL AMOR.


De entre todas las etapas que hacía tenía la impresión que eran para alejarme. No había en lontananza un paisaje que me llenase de ilusión, sin mariposas, el polvo posándose sobre el brezo y los zarzales de un día extrañamente caluroso en que la mitad del mundo era de color azul. De tanto amor, henchido como llevaba, decidí alejarme mas y más. No te describiré gran cosa si ya sabes lo que es viajar con una carga de amor.Imaginarte el recibimiento, los brazos, las bocas y la piel en su esplendor -poros como volcanes plenos de furia-. Y los olores debajo del perfume. El corazón repleto y a saltos bailarines, llenos de amplitud. El estómago carcomido por alacranes.Mi sexo humedecido por el deseo. Era caminando cada etapa de espaldas al horizonte de donde venía la luz,sin otro pensamiento que su cara en holograma moviéndose una y otra vez delante de mis ojos.Su piel oliendo a aceites de almendra, como siempre, su ropa llena de perfumes como la pasada primavera. He de decir que me recreaba en mis pensamientos,la ultima vez, la antepenúltima -casi unos segundos nítidos- en que sus manos se posaron sobre mi pecho, y que su peso, exacto, preciso, descendiendo de repente, acabó con mi cansancio nada más apretarme con su coño, en otro atardecer. En otro viaje.

miércoles, 8 de marzo de 2017

PIEDRA.


Habíamos arrimado la piedra que tenía forma de triángulo,
una de las esquinas era angosta,
pesaba sobre seis brazos que la erguían.
De niños jugábamos a ver que pasaba,
en el monte las colinas no tenían final,
Jugábamos contra la luz para ver el secreto de sus colores
y el agua tan salvaje deshaciéndose desde la altura.
La gran piedra era la causa. La teníamos de pie,
y su efecto era soltarla.
La vimos dando vueltas a veces como si quisiese subir al cielo
rompiendo arbustos,
en silencio,
jugábamos
a que una voz gritase entre la maleza.