martes, 21 de febrero de 2017

RÍOS.


Acaso no lo recuerdas. El humo sube igual de frío.Y hay un halo entre la luz y la sombra en los atardeceres de febrero. Y aún hay unos ojos que miran a esas montañas.
Esclava tierra abandonada.
Pobres mujeres que trabajaban con sus hijos a cuestas . Pobres hombres a los que no les valía odiar. Que debían repartir la mitad del trabajo de sus tierras con el amo que no había puesto ni una mínima gota de sudor. Ribera del Navia azotada por un hermoso verde, donde las voces vuelven a contestarte desde el otro lado del río, y el humo sube recto y azulado como si fuera a buscar a Dios.
A lo largo de los tiempos se fueron cayendo las gentes unas en brazos de otras, sin relatar ninguna historia. Cementerios baldíos llenos de musgo y tanto silencio.
Y ni un sólo recuerdo que sea leve.
Si ves al fondo esas nubes de algodón que lo tapan todo.
Sí.
Tanto silencio.

viernes, 17 de febrero de 2017

ESTADOS.



Permanecimos allí en aquella postura, abrazados en aquella postura uno frente al otro, mi cabeza estaba ligeramente reclinada sobre su hombro, y me daba calor su cabeza, leve, tan leve, con los ojos cerrados, yo suponía que ella también estaba con los ojos cerrados. Algunas veces abres los ojos ligeramente y ves una semipenumbra que viene del mundo, yo había abierto los ojos ligeramente y veía, eso, un poco de luz que se filtraba a través de la ventana, y unos visillos ligeramente agitados por la brisa de la tarde, era por la tarde, hoy era por la tarde. Lo cierto es que estábamos escondidos no sabíamos de quién, para tan sólo abrazarnos en secreto y llegar a sentir lo que era sentirse tan tremendamente solos, sin darnos cuenta de que en realidad estábamos en el interior de una historia que quizás no empezaría a contase nunca.

miércoles, 15 de febrero de 2017

OTRA DE AIRE PARA LA OCHO, POR FAVOR



Merece la pena que exista ese color que te gusta.
Que esperes a cuatro patas.
Que ingreses al hospital para vivir cuatro meses más.
Que veas el hermoso bostezo de un bebé.
Que digas que sería de mi vida sin ti.
Que te corras como un cerdo en el descanso del partido.
Que un día hayas llegado hasta allí y no sepas a que ibas.

La brisa del mar es eso que pasa por tu cara y son como dedos, tan leves, tan suaves, que vienen de tan lejos, tan largos, tan infinitos.
La pasión del aire sin que haya fuego.
Yo no soy de ascensor soy de escaleras, el ascensor siempre tengo miedo a que se pare ahí, en el tercero, y quedarme allí dentro sólo con dieciocho metros cúbicos de aire, que no son nada, te los devoras en un santiamén, y luego qué, una vez que te los devores si no tienes más vas y te mueres.
De quedarme en el ascensor me gustaría que estuviera Mara la esposa del dueño de la gestoría la Exacta que tiene unos muslos enormes y cara de solete. sonrosadita, que huele a violetas y a crisantos. Violarla antes de que se me acabaran los ocho metros cúbicos de aire que me corresponden por ley.
Allí mismo, arrodillarme y comerle el coño con todos los pelos negruzcos que debe tener y restos del requesón ricotta 
de su marido.

Tú no puedes imaginarte cómo fue lo de Ponpeya, no se veía ni a dos metros todo lleno de cenizas y abrías la boca y se te secaba y caminabas como un zombi hasta que te dabas cuenta que por tus branquias de humano no entraba ni una gota del famoso ODOS.
Cuando cenamos a mi Mirta le digo eso, yo me pongo por la ventana que da al patio de luces para oir el telediario, y se lo vuelvo a decir si me ves abrir mucho la boca bésame aunque tengas la boca llena de tortilla de jamón.
Luego por las mañanas aquella pega que llega a la ventana y le da por temblar con el pico con tanto mal aguero.
Sin siquiera tener que decirte, mira me dijeron, o ya te dije, o ya te lo decía yo, o si me hubieras hecho caso, hubieras ido al especialista de las SS.
Quisiera tener los ojos como los asnos, sin casi angustia aunque les retuerzan el badajo. Quisiera ser como Alfonsina caminar hacía el mar y ahogarme con un par de cojones diciendo poemas de amor, ya sin aire, diciendo oooooh.

De que estamos hechos, tonto del culo, si no es de puto aire.

lunes, 6 de febrero de 2017

VOLUTA.


CAGAR O NO CAGAR, ESA ES LA CUESTIÓN.
A qué nunca viste meter un puto piano por una ventana. Ni cumplirse esa paradoja de el piano que se cae mientras tu sales por la puerta del portal. Y son dos pasos. Y el avance del piano. Y tu avance. En una secuencia interminable hasta que varias notas de piano suenan mientras se deshace y tú te salvas por medio paso.

Son pensamientos extraños mientras espero en este trono.
Mi compulsión mientras estoy aquí es tener cojones para salir a la calle. Vencer ese puto miedo a la inmensidad.
Antes de tomar impulso tuvo que haber un segundo de reflexión. Sin razón aparente.
Había caminado mucho por el salón comedor. En su amplitud creí angustiado que no alcanzaría nunca el darle una vuelta completa ya que era un cuadrado perfecto.
A veces alucino pensando en los actos más irreverentes. De momento me ha sido imposible cagarme en la cama a plena conciencia. Aunque prolapsado, aún detengo mis ansias escatológicas de manchar mi cubil.
Todo avance por la vida está programado para quedarnos solos con el tiempo.
En pleno ímpetu otro día de adviento. Me dije, hoy no puede ser someter mis ingles y el tren inferiror a tanto esfuerzo. Hoy si que deberé ayudarme, y no por placer. Adivinaba mi cara plenamente roja por el esfuerzo. Esperando a que surtiera efecto sobre el trasiego pélvico. Me dije a mi mismo, hoy sin placer, y me metí el dedo índice por el culo de la forma habitual hasta la esponjosa blandura y le di vueltas y vueltas.
Esa es la paradoja. A qué atenerme cuando acabe este placer de la voluta.

sábado, 4 de febrero de 2017

EL NIÑO DE FINDE.


Tengo una espumadera en la mano de esas de malla fina, como las caretas que se ponen los de esgrima. Le digo, espumadera, no me jodas ahora, ¿vale? La pota cogida con una bayeta por las asas para no quemarme, debajo la espumadera, y debajo de la espumadera otra pota limpia de color orinal blanca, y voy vertiendo, sale un humo espeso que me empaña las gafas, y despacito, la espumadera cumple con su función social de espumadera, queda todo allí esparcidito. Apesta hermoso a caldo de garbanzos kabulillo. Como que al niño parece gustarle y les da vueltas alrededor del plato a las lentejas de ayer. Parece ser que no las quiere, y que las deja. Qué las comes por tu madre. Así que me le agarro el flequillo de Tintín, le pongo la cabeza hacía la lámpara y le embuto, esto pa tu puta madre, y esto pa tu abuelita de la parte de tu puta madre. Le dan aquellos vómitos y se le ponen los ojos al rojo, se tira por el suelo a patalear. Y fue el designio que la lavadora le da el chasquido al centrifugue y da aquel salto como si la hubieran cargado de dinamita aflojándose la puerta, saliendo toda aquella agua de color violeta como si fueran las babas de un alíen, mientras el niño reptaba hacía la puerta en busca de la libertad.

jueves, 2 de febrero de 2017

UN PEQUEÑO CUENTO SOBRE LAS 11 EN PUNTO DE LA NOCHE.



Una vez dentro de ella me paré en seco. En realidad no sentía nada. Te digo que podía escuchar plenamente a la puta seseadora del tercero dar aquellas voces a la abuelita Sosorra, no te me entroresss con las hebrasss, saquessme la dentadurass, calamidásss, y mire lo que metess in lass bocass, bobaliconasss que tovíass nos lleva a toos a la tumba.

Sonidos eran esos.
Paisaje sólo había un poco. Lo ancho era de color calipso, lo estrecho de bastard amber, el profundo infinito de ese cían bobalicón y amariconado con el que se hacen pajas y dedos los poetas y poetisasss.
Luego me moví dos palmos paalante y patrás, con cierto ritmo. Sobre la nuca su pelo lacio abierto en dos, y unas espaldas muy grandes, y el culo donde yo estaba, blando, hiperbólico, gracioso, con aquel olor que suelta la raja . Mi raja, también, con racimos de estiercol. Muy lúgubre y peludo a lo hipster, con sus grumos y lácteos, vibrante, con restos de alquitrán de mi amada Extendedora Sany. 
Mi Sany.
Yo no llevaba amor cuando se la empujaba por sorpresa. No había amor en nada.
Si no hay amor lo ves de color purpura, y oyes rasguidos de dedos sobre la cal,y si ya estás allí dentro un poco de calor acaso y cierta fragancia en su moda superjuvenil de ponerse Baby Touch con el pulverizador para atraerme la muy pécora.

Mi Baby y mi Sany. Nada que ver. Mi Baby al entrar en casa sin dar de hostias porque me reprimo. 
.
Hay gente que habla de cosas en estos casos, que estuvieron en París, y en Praga, que bajaron a Barcelona, o de las consecuencias de un domingo mal levantado. Yo hablo de que tengo que ir a desde Mundaca a Lastarri con mi Sany y con mi calva alborotá.

Quería estar más adentro, sacársela más para adentro, aún no era tarde. Aquella era la perspectiva. Yo de rodillas contra su culo, con esa chulería, una mano caida, y la otra sobre su pandero adentro afuera adentro afuera adentroafuera, toma, y toma, y la televisión con aquellos resplandores que aparecían y desaparecían sobre la pared. Ladeado el angelito Aylan Kurdi, y el hermoso culamen de Petra László y tanto sufrimientos que salían espíritus grises como en Poltergeist de la TV. Nuestros sueños ululaban por un largo pasillo esperando que fuese amor lo que hacíamos. Por decir, ni una sensación que nos supiese al resto del aliento de la noche, ni un mal bichito en los cristales, ni unas gotas con forma de lágrima en los cristales, sólo algún resplandor de la noche en los cristales, en los cristales, enloscristales.
Quedaba todo por hacer sobre los cacharros sucios por mi premura del mete y mete, joder.
Hubo un instante que sentí lo que se llama delirio, y me apreté mucho con las dos manos. En realidad soy una nenita que se cae así sobre el vacío.
Por unos instantes sus amplias caderas fueron un refugio, pero al darnos la vuelta otra vez nos vimos. 
Al salirme, casi de repente, tuve que cerrar los ojos, otra vez nos vimos, otraveznosvimos.
Ella ni se dio la vuelta para darme un beso.