LA HORMIGA DE LANGTON
Aizarnazabal, 1984 Aurelio Oskoechaga Arrigoarana nació en Aizarnazabal un martes de febrero de 1971, en una casa de piedra con tejado de pizarra que daba a la plaza donde había un plátano viejo tan grande que en verano hacía sombra hasta la farmacia. Su padre, Anselmo, era funcionario de Obras Públicas destinado en Guadalajara, y su madre, Rupertita, era de esas mujeres que hacen las cosas sin decirlas y callan las cosas sin guardarlas. Vivían en el cuarto piso de un bloque de la calle Gerona, en Guadalajara, pero todos los veranos volvían al pueblo, a la casa de los abuelos, donde Aurelio podía correr descalzo por el prado y meter los pies en el arroyo sin que nadie le dijera nada. En Guadalajara el piso olía a naftalina y a la colonia de Anselmo, una colonia de tapón negro que se llamaba Varón Dandy y que Rupertita compraba en el Corte Inglés de Madrid cuando bajaban en el Talgo en puentes de muchas fiestas. Las paredes del salón eran de papel pintado con rombos ocres y marrone...