martes, 30 de septiembre de 2014

LARGO DÍA.



Estuve cierto tiempo cerciorandome si es que me miraba con ojos tristes, siempre al levantarse,
como si tuviera todo el día por delante.
Me olía a tres días de distancia.
Y su pelo era una selva llena de moho y líquenes verdes.
Aún así. Yo tenía ganas. Y la puse mirando a los platos sucios. No sé cómo decirte.
Al principio entraba mal. El ambiente era de domingo gris, lluvia que venía de poniente.
Los cristales no dejaban mirar lo que se agitaba, ramas vivas.
Tuve un presentimiento, era yerma, pero yo empujaba.
A veces me imaginaba mariposas sobre los cristales, y algún sonido de gorrión desde la chimenea, y para el caso le decía insistente, siempre te quise.
Una vez dentro de ella, me paré. En realidad no sentía nada. Sobre la nuca su pelo lacio abierto en dos, y unas espaldas muy grandes, y el culo donde yo estaba, blando, hiperbólico y gracioso.
Yo no llevaba amor cuando se la empujaba por sorpresa. No había amor en nada.
Si no hay amor lo ves de color purpura, y oyes rasguidos de dedos sobre la cal,
y si estás allí dentro un poco de calor acaso.
Hay gente que habla de cosas en estos casos, que estuvieron en París, y en Praga,
que bajaron a Barcelona, o de las consecuencias de un domingo mal levantado.
Quería estar más adentro, sacársela más para adentro, aún no era tarde.
Nuestros espíritus ululaban por un largo pasillo, esperando que fuese amor lo que hacíamos.
Por decir, ni una sensación que nos supiese al resto del aliento de la noche,
ni una mariposa en los cristales, ni unas gotas con forma de lágrima.
Quedaba todo por hacer sobre los cacharros sucios.
Hubo un instante que sentí lo que se llama delirio, y me apreté mucho.
Por unos instantes sus amplias caderas fueron un refugio.
Al salirme, casi de repente, tuve que cerrar los ojos.
Ella ni se dio la vuelta para darme un beso. Sé que estaba muy triste.
Lo he adivinado.




jueves, 25 de septiembre de 2014

LUGAR.




Mi especie anda descosida. Ves los murciélagos,
así
pero andando.
Y me dan miedo,
-el pensarlo es un estremecimiento-.
Pero a veces camino hasta un acantilado que tiene mirilla,
y me dejo llevar,
viendo las aves que vuelan bien
abriendo las alas simplemente.
Llego hasta aquí al atardecer
para quedarme quieto e invisible
adivinando que ponen las nubes antes de irse.


viernes, 19 de septiembre de 2014

GALENO.




Deduce mi galeno.
Es entre la filosofía y locura (casi lo mismo). Los galenos están para eso. Saber de todo un poco.
Hacen unas chapucillas de nueve de la mañana a las dos de la tarde.
Sí, hasta esa hora ramplona tan degradada en el reloj. No es hermosa esa hora.
-Nunca lo será, le ha tocado ser esa hora por un designio divino.
Ya eran casi las dos de la tarde y de repente la prisa en sus ojos. Casi media hora sometiéndolo todo, con cierto orden, a tanta profundidad  obsesiva en mi cabeza.
- No te puedes imaginar cuánta angustia en tan poco tiempo le pasé aquel fulano.

Una bata blanca o un quimono. Una parafernalia de objetos sobre los anaqueles. Bolitas eternas dándose por el culo unas a las otras sin acabar nunca de darse (zas,zas,zas, y zas y zas), odiaba no captar como iba disminuyendo la amplitud de sus golpes. Su boca a veces moviéndose, viendo como su boca se mueve casi imperceptible en lo que deben ser unos simples susurros, y yo en mi pequeño hueco, deseando salir a rastras debajo de mi oscuro caparazón para meterme dentro de la oscuridad donde me hablo a mismo repetidamente del mismo tema sin entenderme.
Otra vez desando eso.
Desde la ventana de su consulta, él contra la claridad, hablándome como un dios dispuesto para abrir su vademecun en una página olvidada e ir moviendo su dedo tonto donde la fortuna le indicase que debía pararse.
-A (tú) te ha tocado esto, me dice (enfatizando con cierto sarcasmo).

-Ya eran las dos de la tarde.
-Casi una hora sometiendo a la mirada que había en mis ojos.  
con el fin de poder definirme por el paisaje más hermoso.
-Ladeada la cabeza  un extremo y a otro,
al contrario de donde partía la luz a través de los cristales.
-Entre dos trechos un árbol solitario,
deduje su falta de amor,
luego las ruinas de un valle verde lleno de paredes.
Tal vez eran vencejos los que huían sobre las colinas.
-Por aquel entonces mis estados de oscuridad a plena luz
en el despacho del galeno.

-Cómo he de decirte que no vuelvas a este lugar. Pululo por el pasillo de vuelta y no me paro de decirte cuándo ha de suceder lo que esperas a todas las horas con tanta obsesión.

miércoles, 17 de septiembre de 2014

DISTANCIA.





Después de tratar de entenderlo, pude resumir esta teoría:
Dos puntos que se atraen no tienen por qué elegir forzosamente la recta para encontrarse aunque sea el procedimiento más corto. Los hay que prefieren el infinito en un afán inconsciente de hacerlo inalcanzable.

No podría decir cómo era el día, nubes muy altas y lisas con ese gris uniforme, y los primeros fríos de septiembre. En aquellas primeras horas de la mañana algo de rocío.

El sargento del puesto se alejó con el dedo en la sien, girándolo de un lado a otro mientras miraba a los otros compañeros: “Está como una cabra”.

Los buzos bajaban y subían.
Había arneses colgados de una pértiga de grúa improvisada con una roldana de la que también pendían cuerdas que casi no se sabía hasta dónde llegaban. Y aunque nadie veía nada yo veía unos ojos allí, observándome, detrás aquel verde que alguien parecía alumbrar desde el mismo fondo del abismo.

Yo le había dicho ayer para zanjarlo todo, lo de no me toques los cojones más, y me había ido huerta abajo haciendo ruido entre los tallos del centeno como un verdadero zorro. Huía de mi mismo.

Mis manos estaban esposadas a mi espalda mientras miraba hipnotizado aquel rastro verde del agua.

Hubo un día en que me fijé en ella más que otras veces, como si hubiera llegado de un largo viaje, como si de repente la hubiese visto por unos instantes a cámara lenta igual que una flor que se marchita en unos segundos.

Ella y mi referencia temporal en aquellos ojos cansados y tristes que ahora me obsesionaban. Sólo por ella había pasado el tiempo. Yo estaba ajeno a mi envejecimiento. No existía el tiempo para mí.
Ese día empezaron los insultos.


Entre la penumbra verdosa del agua empieza a verse la forma nítida de una sombra y dos brazos abiertos.

martes, 16 de septiembre de 2014

INSTANTE.


Un millón de leguas para dos dedos.
Nada.
Sólo el desierto y tanta luz y tanta sed.
Del fuego eterno sólo quiero un poco de calor.
Donde empieza tu espalda.
Quiero subir por aquí si tú me dejas.

viernes, 5 de septiembre de 2014

PAN.



Voy a la tahona, en la tahona dos o tres bolivianos y uno de Agadir, y en el mostrador con un montón de barras de pan, ella y una argentina modosita con mandilones blancos, ponía: Panificadora La Tahona de Madro, y le miro a los ojos y le digo, Madrona que le has hecho a la puerta de casa, y ella me mira y me dice: Jandro, vete a tomar por el culo, y sal de aquí, o llamo a los municipales.
-Pues eso, salgo pitando.
-Pues eso me entra aquel cosquilleo en forma de alacranes.
-Pues eso, me entra aquel odio y unas ganas de maltrato de género que te cagas.

Me dieron muchos impulsos de comprar un hacha en la ferretería La Gonzaga, y subir a la puerta donde el corazoncito del Niño Jesús, pero era blindada estilo bunker. Me dieron ganas de comprar un taladro con broca widia de quince y meterlo por el bombin para descapullarlo, pero no había enchufe en el rellano, y la vecina es una golfa que siempre está escuchando a Julio Iglesias y a Ricky Martin mientras mira por la mirilla de la puerta por si tiene que avisar a los guripas, que es gratis.

-Y repito.
-Más que nada para que no se me olvide.

Todo son bocas. Yo veo bocas abiertas. Hay solares por donde se pierden los perros. Y hombres acostados aún a las doce de la mañana en la misma entrada en que estaban ayer, con la cabeza dentro de un gusano, con las manos protegidas del filo de una navaja.

-El fondo es eso que parece que nunca se acaba.

-Quisiera que me mandases a un recado, por lo que más quieras.

Yo me veo desbordado por los acontecimientos. Voy difuminado en forma de alma. Transcurro a través de la ventanilla de un autobús y te voy pensando con hambre, tengo hambre. Nunca me has llenado ni ayer ni antes de ayer, nunca fuiste una hogaza de centeno, nunca tu vientre fue blando para recostarme. Siempre voy pensando con hambre en ti, te voy follando a lo bestia en cada frenazo mientras me duele la barriga.

Ir a  un recado (son recuerdos) a la calle la Meretriz a buscar levadura y llevo el pito encogido.
Siempre miro por fuera la tahona (lo surtida que está).
.. había aboroñados de centeno, de trigo, de cebada, de avena, mezcladitos de soja, tortonas de maíz, alargados de arroz, buchitos de quinoa, redonditos de tricale, manotas de patata, triangulos de espelta, y muchas baguetes crujientes, chapatas, pan negro como el carbón, rosquillas onduladas, piquitos de alforfón, pan blanco en barras, pan de acimo, esponjosos de Ruffini, brioches con huevito, aplanados de naan, moldeados en forma de prisma de color pardo, rellenos de bonito, puñaditos con chorizo, quebrados crujientes, y anillitos en forma de corazón..

Cuando caminas hacía el cielo te haces invisible. Para que ese fenómeno suceda no puedes en absoluto tener pecados veniales, mortales ni te cuento.

-Es un hijodelagranputa, que no te vuelva  a poner la mano encima (la argentina le atizaba el barrunte).

-Para algunas mujeres el amor es proporcional a la longitud del mango.
Lo decía el Cosuco, de Pola de Gordón, carrocetero, que la tenía gorda pero cortita, y era de poco mete y saca, muy lento.

La calle tiene forma de onda de sonido. La calle te come y no te enteras aunque toda la calle sea tuya. La calle siempre escupe hacia arriba y tú la estás mirando, y entonces también te pega chicles en la cara.

Que le den por el culo a todo, me refiero a todo el developmental.
-Loco sufres menos.

Hoy me vi a mi mismo durmiendo cuando pasaba. Pero tú no me quieres. Hoy me vi a mi mismo dentro de una caja de cartón de una nevera  con congelador progresivo arriba y arcón abajo, un neverón. Y hacía un frío que pelaba dentro de la caja, era como el túnel del tiempo cuando empiezas a ver los colores que van pasando.

Quisiera hacerte recados,
por lo menos eso
si pudiera ser
anillitos en forma de corazón
anda