PITCH DROP EXPERIMENT

EN VIVO Habitualmente miraba la paciencia que tenían las plantas para crecer tan despacio. Que paciencia tenían las piedras suaves y ovaladas para quedar así, con esa forma tan certera, entre colores disimulados de pálidos grises y blancos expectantes. Mis estados anímicos se evaluaban con frecuencias, quiero decir a intervalos o ciclos observables. Todo en el entorno era así, con cierta dificultad para el raciocinio. Sentado en una silla de mimbre sobre un balcón que daba a toda una anárquica vegetación en donde predominaba el verde del ballico y de la alfalfa, el brezo oscuro, zarzales que lo envolvían todo, y un grandioso roble de ramajes muy aplastados. Me olía a brea en aquellos instantes. Mi orín daba esa disparidad de olores, unas veces a brea recalentada, otras a un leve rastro de amoniaco, o al dulzor extraño de la maleza triturada y descompuesta recogida por los jardineros. Desde las nueve de la mañana estaba en el balcón lloviese o hiciese frío o cayese un sol abrasado...