MICROONDAS.

Yo delante del microondas no me pongo. No se te ocurra ponerte delante de un microondas cuando calientas por las mañanas el café con leche, ponte a un lado. Luego sales a la calle con pensamientos extraños. Hoy llevo unas pocas de microondas. Ondas onduladas a no sé qué frecuencia. -Compulsivo estoy con la economía, hasta llegar al Banco del parque. -El Banco de todos. Moodys te pone la nota y te jodes. Yo me abstraigo. Por las mañanas del domingo hay un largo paseo lleno de botellas vacías y desperdicios por el suelo. Huele a todo lo que dejó la noche. Unos jóvenes con las piernas largas se descubren. Ahora me huele a pócimas, mi olfato tiene secuelas como si todo fuera con sabores de pólvora dentro de una mecha lenta. Nubes a borbotones por los flancos del mar, a derecha e izquierda en algún sitio, nacidas, sopladas por el viento (podría dedicarme a adivinar sus formas). A los ancianos nos sobra la noche y nos pica la polla, y vamos sobreexcitados moviendo las venas...