viernes, 12 de febrero de 2010

EL TERRITORIO


Hace ya tres meses que me dejó mi mujer. Eso se dice. Dejar es abandonar algo. Olvidar. Tuvo muchos motivos, según lo que releo en este documento plagiado de otros. Cosa de jueces. Hace tres meses que duermo sólo. Y puedo contemplar con extrañeza por qué se dice dormir juntos. Roncar. Hacer la sillita. Clavársela por atrás. Sentir la humedad. Pero si lees esto pone textualmente. Entre otras cosas. “Comportamiento animal.” Y qué hacía yo. Nada. Mi preconsciente. Mi incosciente. Mi consciente. Unidos por una tubería. Y qué culpa tengo. Todo fluía. Si lees textualmente otra frase. “Su comportamiento se volvió muy extraño cuando llegaba a casa.”. ”La olía”. Y qué culpa tengo. “La esposa sospechó que le derramaba gotas de orina sobre la ropa interior”. ¿Alguien me lo mandaba hacer?. No lo recuerdo. Pero yo lo olía cuando ella llegaba a casa. Hace ya tres meses que duermo sólo. Y ahora por la ventana me molesta la luz. Ya es por la mañana. O quizás es de atardecida. La verdad. No lo sé. Y qué hacía yo. Lo de afeitarse el coño, acabó con mi paciencia. No sé.

No hay comentarios: