viernes, 9 de diciembre de 2011

LOS COJONES DE CORBATA.



Aristóteles y Platón lo jodieron todo. Luego vino Cristo y Mahoma. San Agustín fue tan cabrón como los doce apóstoles. A San Francisco de Asís yo lo perdono porque quiero mucho a los gatos. Pero en general, si no fuera por esta pandilla de degenerados la máquina de vapor ya podría haber caminado poco después del segundo siglo.

Yo cuando voy a buscarte pienso cosas y me empalmo ligeramente. Cuando voy a buscarte ya empiezo a pensar cómo voy a empezar hasta llegar a comerte el coño.
Llevo apuntado cuando te baja la regla, también sigo al Ogino, y llevo un calendario del BBV lleno de circulitos para uno, y rayas para lo otro.

Como tengo nada qué hacer le doy vueltas a la manzana donde trabajas, tú estás en una esquina. Y cuando tengo algo que hacer lo hago rápido, para seguir dando vueltas.

Algunas veces pienso que si no estuvieras tu se me pondrían los cojones de corbata de lo sólo que estoy. Si pones mi nombre completo en el google sale uno de la Coruña y luego yo, imagínate.

Soy tan insignificante que sólo me conoces tú.

A veces pienso que el tren debiera de haber existido antes. Pero ya te dije, desde que Arquímedes salio desnudo anunciando por qué flotaban los sólidos, hasta que galileo tiró bolitas por un plano inclinado, e intentaron quemarlo vivo, pasaron mil nueve cientos ochenta y ocho años.

Cuantos años perdidos. Los colgaría de los huevos.

El tener que ir a misa ha sido un verdadero desastre.

Te espero aquí.
 Hoy pienso, que si te olvidaras de mi  sería el fin de mi mundo, y se me ponen los cojones de corbata.

8 comentarios:

belunática dijo...

A mí, cuando se me ponen los ovarios así, siento como si tuviera anginas y me entra el acojone vital. Abrazo.

KENIT dijo...

Sin duda es una situación comprometida. Te aseguro que los cojones de corbata no le va muy lejos.
Es como si te hubieras tragado los diez mandamientos a sabiendas de que es imposible cumplirlos.
Gracias por leerme. Un abrazo.

Anónimo dijo...

eres un puto y degenerado ateo, gilipollas, cerdo

Anónimo dijo...

Saco de mierda.

Anónimo dijo...

Me sigue gustando leerte, vuelvo. Gracias y salud por y para ello.

Anónimo dijo...

judio errante

KENIT dijo...

después de de 1945 hemos (han), aprendido a no poner la otra mejilla.

Anita Noire dijo...

Saber que el otro que quieras que esté, no está acojona que no es poco.
Y la otra mejilla, que la ponga su puta madre.
Besos querido.