lunes, 22 de febrero de 2010

AEROPUERTOS


Mark Waras Flikus, reunió el 18 de Diciembre del año 2009, en su sede de Bridgeport, Connecticut, cerca de de la histórica Captain's Cove, a sus 10 altos ejecutivos, entre los que se encontraban los 4 directores de fábrica para productos de alta tecnología en seguridad.
La reunión en un principio tenía el carácter en el argot de empresa de prioridad alta, con todos los argumentos que parecía ser implicarían en el programa de la reunión: alta estrategia de mercado, alta estrategia logística, y sobre todo, alto secreto. (Esto último ya efectivo en la letra pequeña del contrato de todos los sus altos cargos, allí presentes.)
La mesa era inmensa, geométricamente una elipse perfecta, que el Presidente de SSIC (Security Systems and Integrated Control), había propuesto personalmente con toda meticulosidad. Con una finalidad única; la de poder observar a todos los presentes.
La reunión empezó 12 minutos mas tarde de las diez de la mañana, fijada como hora inicial.
Cuando entraron todos, y todos estuvieron en su sitio, se hizo un silencio sepulcral. Mark Waras, se levantó del extremo curvo de la mesa, franqueado por las dos hileras de sus encorbatados altos cargos. Y comenzó a disertar:
…La reunión de hoy es para hablaros de estrategias. Nada que ver con lo que habitualmente hablamos. Hoy os pido a todos, la máxima discreción en los planteamientos que tengo que exponeros. Como sabéis desde hace 6 años, nuestra especialización industrial se basa en equipos de alta tecnología para sistemas de seguridad y control. Nuestra nueva ampliación es la especialización, desde hace dos años, en el control de ataques cibernéticos, que como sabéis llevan nuestras filiales de Maryland y Houston.
…Últimamente el mercado se ha resentido en lo que se refiere a prioridades en desarrollo de seguridad. Los estados no compran, y por lo tanto nosotros no vendemos. Os he reunido aquí porque voy a exponeros la particularidad de nuestra nueva forma de marketing y mercado. Nosotros debemos ser el principio y fin. Quiero decir que nosotros vivimos del miedo de los ciudadanos, y si queremos seguir viviendo como grupo empresarial, deberemos nosotros mismos desencadenar el miedo en los propios ciudadanos.

La reunión, que yo sepa, duró 6 horas más. Eso me dijeron. Tampoco sé si alguno del los 10 se fue de la lengua. Yo no se lo hubiera dicho a tantos a la vez.

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