martes, 16 de febrero de 2010

LA NOCHE


Sin duda alguna la noche puede ser infinita cuando no duermes. Es como si pudieses ver el ojo enorme de Dios. La cabeza se convierte en deforme teatro de saltimbanquis. Pasan historias que has vivido, y caras con las que nunca has soñado. Valoras sucesos inmediatos. Eróticas ensoñaciones con seres que algún día te abrazaron. Y te quedas quieto por si acaso te duermes. Y te quedas quieto por si acaso la última ilusión no te ha convencido. Qué extraña es la noche. Que larga.
Qué noche sería la de aquellos que esperaban la muerte en el paredón a las 6 de la mañana.

1 comentario:

Noe Dominguez dijo...

Es cierto, ¡qué rara es, a veces, la noche! Aunque no sé si deforma la realidad y lo hace es mostrarla tal y como es. Y sí, debió de ser muy larga y extraña la noche de aquellos que esperaban ser fisulados al alba.
Un beso, Kenit.