jueves, 15 de abril de 2010

COMETA


Algunas veces me creo sobre un rayo de luz, pero no lo digo a nadie. Otras veces puedo atravesar paredes, como si nada. Y para qué decírselo a alguien. Y otras tengo la capacidad de bucear por ríos profundos. Y tampoco lo cuento. He vagado por el bosque estando acostado en mi cama, pisados lechos de hojarasca y,blancas alfombras de líquenes misteriosos, que cubrían las piedras. He vagado con los lobos en las noches nevadas husmeando el ganado encerrado en las cuadras. Me he tirado desde alturas misteriosas llenas de rayos de sol y, volando sin tocar la tierra. Y no se lo cuento a nadie. He buscado el rastro de un enfermo moribundo en el hospital cercano, con un santón en la puerta. He sido un Satanás induciendo al crimen, donde el alcohol tiene una frontera imaginaria en las calles desoladas. He amenazado y, acuchillado a la mujer amada en una nimia disputa de desamor. Pero nadie se ha enterado. Estuve en las cárceles a las tres de la mañana, cuando alguien canta llorando de pena. He cogido al niño no querido, expulsado del vientre de la madre, levantándolo al cielo como un trofeo de guerra. He ido rampando por las calles repletas de vagabundos soplando los cartones para que se mueran de frío. He castigado a los árboles rozando su tallo con mis dientes de acero. Y nadie lo ha sabido. Estuve en aquel almacén de viejos con los ojos pegados a los cristales. Y en los mismos ojos de la locura. Acompañe a seres creídos dioses vistiendo sandalias de oro. Miré bajo las faldas de las mujeres su extraña pesadumbre. Y metí el dedo en el yoni de las vírgenes moras , dándole vueltas y vueltas para deshonrarlas. Castigué al cura con una mueca falsa, cuando intentó creer. A los agoreros del clima les puse tormentas sobre la cabeza. Metí una bomba en el regazo de una disminuida para dejarla desparramada como semilla, fundida en el asfalto. Busqué el miedo en la noche para entregarlo en los portales. Hice desfiles de pederastas por calles invadidas de hermosos niños con banderas. Y por donde quiera que pase, deje un rayo de luz azulado como un cometa mensajero. Pero no se lo dije a nadie.

2 comentarios:

Anita Noire dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Anita Noire dijo...

Todos esos mundos que dices los demás no ven, no es que no los vean, es que no los quieren ver. El miedo a conocer como somos, nuestras miserias, maldades, hace que nos tornemos ciegos. Pero esos mundos están en este.