miércoles, 4 de agosto de 2010

EUTONÍA ES LO QUE TIENE.


Estando allí acostado panza arriba, se me vino aquella idea de conciencia. Yo digo que tengo conciencia cuando pienso. A la situación contraria, usualmente, le llamo “Alelamiento”, término científico “acuñado” por mí para describirme a mi mismo y describir a los demás en situaciones en las cuales se observa que alguien, aún estando en este mundo, su apariencia psíquica indica que está fuera de el.
Como digo, estaba panza arriba, en plena canícula, desnudo sobre la cama revuelta, tal como soy ahora (no como me trajeron al mundo), y me puse hacer una eutonía, así que acomodé una pequeña almohada bajo mi nuca y comencé el proceso como mandan los protocolos observándome con detenimiento. Me vi todo lo largo posible, quiero decir, todo lo que soy como YO consciente. Sinceramente era desagradable la vista: tetas de macho abultadas con vello abundante entorno a unos pezones muy prominentes, barriga oblonga muy alta (a pesar de la ley de la gravedad), poblada por un ombligo extremadamente enrojecido en forma de flor de geranio, ampliamente poblado también de un “vellocino” rubio crecido a matas; para verme los huevos tuve que levantar con esfuerzo la cabeza, estaban como tirados sobre mí, displicentes, lejanos, ligeramente acojonados; no digamos nada de la “vaina” con todo el prepucio arrugado; lo siguiente eran las piernas semejantes a dos palillos de tambor inusualmente delgadas en su proporción ósea, en comparación al resto de la estructura que soportaban, también llenas y profusas en vello, aflorando por las pantorrillas un brillo sudoroso casi reflectante; de los brazos mejor no hablar, sólo resaltar en este punto un gran sobaco muy habitado por seres desconocidos, y fragancias de extraña catadura.
Así descrito y observado empecé la secuencia: “entuniarme” armoniosamente. Primero con pequeñas tensiones relajantes de brazos, piernas, y encogimientos de panza en varios ejercicios y en secuencias repetidas (tal que con temblores de la danza del velo).
Todo suave y sin prisas.
En eso consiste la ciencia de la conciencia. La eutonía es lo
que tiene.

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