lunes, 30 de agosto de 2010

LOS OJOS DE PERRO.


A mi los ojos de los perros que salen a la carretera a morirse no me gustan. Tienen una tristeza que no podría soportar. Incluso si un niño hambriento te mira. Incluso un anciano con toda la carga de somníferos. Pero los ojos de un perro, así vistos, pueden dejarte con un agujero para todo el día. Es eso del alma que dicen que da pena.

No digo los perros falderos con las uñas cortadas, los lame coños, los mete mete. Digo los perros sin nadie, los ves por ahí jugando con los niños, a niños que tienen los ojos tristes jugando con perros con esos ojos.

Tú a Mónica la tienes con los ojos tristes, tira por el carrito del niño con parsimonia, como una autómata. Y me parece que no son cosas de estos tiempos. La llevas por ahí, muy bien puesta, eso sí, pero le veo los ojos tristes. "Enjaezada", sí; pero chico. Y ella a ti te lleva como un marimbo. Y el niño con bordados por todos los sitios como el niño de La Virgen María.

Ayer iba por la calle y viene aquel capullo con la chapa, conoce usted a este señor, vivía en el primero, y yo digo, coño, el Cubano, que hace ahí de perfil, lo andamos buscando para un requerimiento judicial. La lógica me dice que el Cubano le pega a Mónica. El Cubano tiene cara de hiena, y anda con zapatos blancos y una camisa color rosa. Los cubanos son los reyes del mundo, saben de todo.

El perro que apalearon en el parque tenía un ojo como gris, y el otro no lo abría, también cojeaba. Alguno dijo que tenía la rabia y que metía la cabeza dentro de los carros de los bebés cuando andaban las madres despistadas. El que más le pegó fue el Cubano, a los cubanos les pegan en Cuba si se chivan los comisarios.

Los de la protectora. Alguien llamó a los de la protectora. Preguntaban por dónde va el perro, el perro va por la carretera abajo porque quiere suicidarse, y si no va por la carretera estará metido en los vateres abandonados del funicular, que se sentían quejidos de perro apaleado. Y los de la protectora, quien le pegaba, el que más le pegaba era el hijoputa del Cubano.

La pasma estuvo otra vez con la chapita, conocen a este, de frente, de perfil por un lado y por el otro, coño, si es el Cubano, el cabronazo del Cubano, pues mire acaba de pasar con la mujer, iban para el centro, debieron de coger el autobús en la parada de San Bernardo, si se dan prisa lo mismo lo cogen.

Y el perro, a los de la protectora les dijeron que era un perro con los ojos tristes, un ojo gris ya no estaba triste, el otro estaba rojo, y tampoco estaba triste. Cojeaba. Y el perro, si no está en los servicios marchó a suicidarse a la general.


El autobús paró delante del Banco Benemérito. Oiga, la social, queremos hablar con usted, esta es su señora, si lo es, mire, tiene una denuncia contra usted de su madre, dice que tiene los ojos muy tristes; la protectora dice también que le atizó usted al perro del parque. Ahora son dos las denuncias, usted va por ahí dejando los ojos “todos”, todos los ojos muy tristes, y eso está penado por la ley, y nos vamos a cagar en tu puta madre, así que , venga, que te vamos a contar un cuento en la comisaría.

El perro es ese que está en la general con los intestinos fuera, al final ha conseguido suicidarse. Avisa a los de la protectora que no busquen más.

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