viernes, 6 de agosto de 2010

TROYA.


Aquel viernes de agosto la calle Teresa Jornet tenía mucha gente por los bordes y por el medio; los bancos también estaban llenos de gente mayor, porque a eso de las seis de la tarde no da el sol y se está fresquito. A la altura de Intimidades Sonia, estaban aquellos “cachosnegros” con el abanico en el suelo, llenos de cedes de películas, y me dio por pasar delante de ellos, no soy muy aficionado a comprarles a estos negratos de mierda, pero aquel día vi que el que estaba en el medio tenía la de Troya, esa del mueble de madera llena de guerrilleros que acaban tomando el pueblo, aunque a mi el que me gusta es el Pit, siempre me gustó este chaval, y la Diana Kruger con su melena rubia; está para mojarle pan en la salsa del potorro. Le digo al negrato, esa, se la apunto con el dedo, y el negrato me levanta tres dedos y le entiendo lo de los tres euros, yo le levanto dos dedos, pero el negro sigue con los tres levantados, y le digo, me cago en tú madre, toma cabrón, y me da la cajita con una fotocopia en blanco y negro del Brad Pit con el careto lleno de responsabilidad, y dos euros de vuelta.
No di mucha más caminata, hacía calor, bajé por San José de Calasanz , San Bernardo, y llegué a casa a eso de las siete y media, decidido a ver Troya en el video, para darle “palante y patrás”, y ver bien a la Diane. Cogí de la nevera cinco botes de San Miguel, y de la alacena tres bolsas de patatas fritas, una de picolas, y cuatro paquetes de huesitos, y me metí el “cdneldvd”, espanzurrándome en la cama medio en pelotas, le doy al play, y me cago en su puta madre, que el puto negro me había dado una de los Gremlis, que no puedo ni verlos. Salté de la cama como si me hubieran puesto dinamita con mecha rápida debajo, me puse los pantalones y salí como una flecha, atajé por Esteban de Hungría, y llegué a Teresa Jornét sudando como un cerdo, pero aquel puto negro (que tenía una mandíbula como un cazo, que no se la arreglaría ni con las cadenas de un coche), ya no estaba, medio les dije a los otros dos, donde el “negromierda” enseñándoles la película, se hacían los longuis, ya sabes, "noentender". Me volví para casa muy cabreado. Me quedé con las ganas de darle “palante y patrás” a la Diana Kruger, y quizás cascármela con mucho sentimiento.
Habrían pasado unos tres días, creo que era un lunes a las siete de la tarde (con esto de las fechas tengo amnesia) y me dio por pasar por Jornet, y que veo al negro del cazo, allí, con el género sobre el abanico, pues me dio “rejuntura”, no puedo ver a estos hijos de puta, nos vienen a corromper, a quitarnos el trabajo, me acerco a él y me encaro, ”negromierda” (todo esto con cara de hiena), tu no me diste:"Troyamedistegremlisasesinos”, y le doy un empujón que le hago recular dos metros, y eso que era un cacho de negro, que si me da una hostia no me encuentran, los otros que estaban al lado vienen contra mí, y yo entonces, le cojo el abanico y salgo pitando Jornet abajo, todo lo que daba, enfilo San Esteban de Hungría, arrastrando el abanico, espaniando cdes a un lado y al otro, y dos negros detrás de mi a toda pastilla, cuando había llegado a Vanney vi la sidrería El Abuelo, y me cuelo dentro, con el abanico agarrado, y la gente que estaba allí que no daban crédito (flipaban), y me meto en el de señoras, porque el de caballeros estaba trancado, y ahora me aporrean la puerta, y no sé si es el puto negro del cazo, porque esto que os cuento no fue del otro día, es de ahora mismo, y ahí afuera debe de haber la de Dios con los dos putos negros de mierda que me engañaron como a un pardillo, y me dieron una de Gremlis que no los puedo ni ver, enseñando esa dentadura que ponen las personas civilizadas detrás de una ventanilla de cualquier “organismuoficiarrr”.
(Pues no sé si es hoy lunes o domingo, esta puta amnesia…)

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