martes, 24 de agosto de 2010

UN BESO.


Yo estaba esperando aquel beso toda la vida, sabes lo que es toda la vida, pues es toda la vida. Muchas veces por aquel valle que imaginaba volaban mariposas de color rojo oscuro y amarillo (también alguna pardilla). Todo lo que veía era inmenso, llegaba desde un lugar a otro lugar como en una fábula. Pero el beso nunca me lo dabas.
La ”seño” tenía una blusa de color veis, levitaba entre los pupitres porque yo no le veía las piernas y siempre que señalaba en el mapa te señalaba a ti.
Dibujaba el valle como si tuviese todas las estaciones, por unos sitios nevaba y por otros el sol derretía la nieve, y por otros el agua corría para agitar una gran rueda de molino.
Y seguía esperando que me dieses aquel beso.
Tan modosita.
Llevabas una chaqueta azul y trenzas tan largas que parecía que nacían de la tierra, y tú eras una rama de coletas. Cuando dabas la vuelta hacía atrás no sé si me mirabas o te hacías la niña loca.
Yo quería dibujar el paisaje más hermoso para dártelo.
Le puse un arco iris.
Pero no sé si alguna vez me diste aquel beso.
Ya no lo recuerdo.

1 comentario:

Anita Noire dijo...

ya se lo preguntaba Victor Manuel: a donde iran los besos que no damos? Bss para tí