sábado, 30 de octubre de 2010

¿SERÁ QUE AÚN TE QUIERO?


Yo sabía que te habías metido mi cepillo de los dientes dentro de tú coño, por eso me sabía tan dulce. Quizás no fue el sabor, lo noté por aquel pelo tan rizado que había sobre sus cerdas. Se dice así.

Si me das un café a estas horas me pongo a cien. Ya han abierto el portal y vuelan cientos de mariposas por el rellano, y dentro del ascensor huele a pan del súper; y me da que hoy tenemos fabada de bote y un poco de sobrasada con pan de molde.

Llévame contigo en esa hora demás que tienes hoy, y no me discutas si es más de tarde o más de mañana, tú seguirás siendo igual de guarra a cualquier hora, percibo tus capas de Rexona en distancias largas.

Lo único que te pido, si tienes la bondad, es que no te peines tus pelos del coño con mi cepillo de dientes. Yo tengo un aguante. Y estoy llegando al límite.

Cuando te vas aún te beso en el rastro de carmín que has dejado hace dos semanas en el borde de la taza del café.

-Y siento un estremecimiento.

- ¿Será que aún te quiero?

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