miércoles, 27 de octubre de 2010

YA TE EXPLICARÉ.


Yo al Mitos no suelo ir mucho. El Mitos es de más abolengo, mu limpino, lo mismo te encuentras a un Borbón que a uno de los chalets de las Lomas. Yo soy más bien del Yuma, el que está por la carretera de los Monumentos, o del Elvis, viniendo por la vieja desde Oviedo. A las tres de la mañana me dio por meter el coche rezagado, al bies, para que no se viese la matrícula con los reflejos. Si vas al Mitos te acojonan los dos láser que suben al cielo igual que la estrella de David guiaba a los reyes magos, casi puedes llegar desde cualquier parte del universo, es un decir, para ir de putas no hace falta llevar brújula, te guía el super nabo marcando el norte en la bragueta.

Ahora que cuento esto acaban de dar un portazo. Me lleva dando portazos desde lo del carnet de identidad, me lleva dando portazos con los ojos desde lo del carnet de identidad, me lleva anunciando sublibidinalmente que se va que se va que se va desde lo del carnet de identidad; nunca me había imaginado que una mujer que tiene los ojos como dos diamantes se le puedan poner como pedruscos a lo marrón, del color del barro, de tanto odio que me tiene. Desde que tuvo que ir al Puesto con el carnet de identidad le miro a los dedos por si le salen garras de hiena, para apartarme como un guerrillero, para tirarme al ras según entras al salón, o para guarecerme en el baño por si se me arroja desde una lámpara a la misma yugular.

Resulta que entré medio encogido por el frío (el buen putero profesional entra altivo y bien lavado), yo no yo no yo no, como si me hubiera dado un cólico nefrítico, es como cuando se agachan los gatos caseros sobre la alfombra y se creen que nadie los ve, y los estás viendo, entré casi rampante por el suelo. En el Mitos hay tres máquinas tragaperras, una al lado de la puerta que va a los servicios (en los servicios hay otra puerta que va a las habitaciones, todo se queda en un mear sigiloso, simplemente vas a mear y vienes de mear – esto de cara a la opinión pública -) y están toda la noche lanzando destellos de colores y su musiquilla carrusel entre un crepitante Je t'aime a lo mix. La oscuridad no es plena del todo, la puede una tenue bruma verde, y por el borde inferior de la barra, culebreando en forma de escalestric, sale una luz muy roja que pone las caras de fantasmas, casi grotescas, a lo zombie, a lo Nosferatu en las películas mudas.
Cuando entré había varias docenas entre clientes putas y chulo putas; estaban distribuidos por la barra parejas formadas por las circunstancias y en negociaciones de polvo sólo, polvo y mamada a la vez, o mamada sola sin condón, o por el culo con condón, o por el culo a solas, o tú me meas y si tienes ganas te me cagas encima, o me haces de ama y yo te meto la lengua por la raja del culo bien abierto, guarrinadas a la carta; y por las esquinas en posturas desganadas muchas mujeres como si estuviesen distribuidas, casi desnudas con el choto al aire, por un avezado director de puesta en escena en marketing putero.

El muestrario humano es miserable si lo contemplas con prepotencia de narrador, que va a esos sitios en que le muestran un mundo patético que nunca llegará a describir. Si vas de narrador subido lo tienes jodido. Mejor meterse en la escena y luego recuerdas como se te mojaba la lengua cuando comías un coño mucho más sucio que el que tienes en casa durmiendo, reposadito, y todo tuyo, para toda la vida hasta que se vuelva como la mojama.

Ella ahora no cena conmigo. Yo llevo diez días comiendo latas de bonito La Marinera en un pan partido. Me como los bocatas en el salón con un bote de cerveza, y luego me quedo pensando hasta el eructo, como va a seguir esto así de tan mal puesto, y si la vida me va a seguir tan rara, o si aquí va llegar el día en que no se pueda respirar de angustia, porque la noto muy violenta conmigo, se fue para la otra cama y hace por no coincidir, y es como si viviera sólo con un animal doméstico que se esconde.

Entraron las beneméritas pegando palmadas, vaya plan, iban en hilera como una falange, la primera que era sargento bien rellena y toda verde, o más verde, las otras también de verde pero parecía otra cosa, a lo modoso, muy marciales, y a palmadas, !atención!, !atención!, luces luces luces luces prendan las luces, y se vuelve todo de neón blanco hasta dañar los ojos y empezamos a conocernos todos los conocidos, mirándonos en nuestras posturas como murciélagos en una cueva invadida por la luz de un relámpago, lo que era sombra verdosa se vuelve nítido y tan real como la sala de espera de un dentista. A ver a ver a ver, las hispanas a un lado, las rusas contra aquella máquina, las españolas dentro de la barra, y las moras al lado de la puerta, así distribuidas las puso la benemérita sargento, y los hombres contra la barra y sacando el carnet de identidad sobre el mostrador.

Yo algunas veces parece que no tengo huevos, me ocurre cuando me pongo nervioso, se me vienen los ganglios de la entrepierna para alante, se me hinchan y no los siento, y además tenía un repentino cosquilleo de piernas, una afloración, digamos. Yo llevaba el carnet de conducir y le digo a una benemérita con poses de yudoca, no llevo el de identidad, pues eso no vale, ¡el de identidad!, y si no lo tiene se sube usted al autobús con todas estas.

Y me subí a un autobús, que casualidad, de color verde con el frontal protegido por una malla metálica y muy feo, y estaba lleno de moras, hispanas, rusas, y cuatro españolas que decían que eran de Talavera y Herrera del Duque, y que y que y que por qué ellas allí si eran de la patria, y a callar, la benemérita sargento, ¡siéntense ,y a callar!; había incluidos tres chulos apalancados con pantalón muy, fijo dos camareros con cara de rifle, y un portero con espaldas y pose de guerrero a lo Chuck Norris..

Y la llamo a las seis de la mañana, Mariíta,¿me oyes, Mara? ¿Te he despertado?, calla calla calla calla calla calla ¿Dónde estabas, llevo toda la noche sin pegar ojo? Bueno, mira, no sé como contártelo, necesitaba que te acercaras, lo antes posible, con el carnet de identidad al Puesto de la Guardia Civil, el que está al lado del colegio de las Teresianas, coge un taxi, ya te explicaré.


2 comentarios:

Poma dijo...

Juasss ¡¡¡ Uno va para saber de lo que escribe y cosas le pasan, pobriño ¡¡¡

KENIT dijo...

Cosas extrañas y reales como la vida misma, Poma. Un abrazo