miércoles, 8 de diciembre de 2010

QUE FALSO ERAS, JOHN LENNON.


Cada vez que releía el guardián entre el centeno me entraba aquel sopor de hombre inacabado y miraba al techo por si había algo olvidado entre aquellas líneas que me hacían reflexionar.

Mi héroe de infancia había sido Batman y después otros muchos héroes que había ido apilando sobre los estantes. Ensimismado con sus aventuras, siempre buscando aquellas alegorías que los hacían triunfar sobre la maldad. Cuando cayó entre mis manos el guardián entre el centeno descubrí imaginativamente a los héroes de pacotilla que en la antigüedad se llamaban juglares.

Cuando me entraban aquellas crisis me encerraba en mi habitación y me colocaba boca arriba pensando en cuanta desdicha y mal fario de mis héroes actuales, cantantes y petimetres que desgranan palabras baldías en defensa de los más deprimidos de los hombres. Vomitaban palabras venditas por sus bocas y luego cagan oro a borbotones por el agujero del culo.

Me obsesionaba Lennon, el gafitas, el metamorfoseado unas veces con barba descuidada, otras barbilampiño (denotando cierta miseria), con su guitarra apoyada sobre el corazón, cantando versos libertarios, o versos de amor, con músicas que pudo haber puesto sobre su excelsa mente el mismo Arcángel san Gabriel, o un ángel malo, vete tú a saber. Y al final con su putita asiática fiel administradora.

El piano blanco e imagine, inmaculado entre cortinones blancos blancas las paredes de mi héroe que protegía a los pobres y que cuando iba al vater cagaba oro refinado al noventa y nueve por ciento. Él y otros héroes como él, que predican la absolución de los más pobres, ellos que derraman palabras llenas de odio contra los explotadores que mandan a las guerras a morir a los hijos de nuestros hijos, amén.

Y a mí, pensándolo así, me empezó a dar tanto asco de todo aquello que se me revolvía el estómago cuando mi madre me ponía sobre la mesa copos de maíz y leche de búfalo.

Y me dije, este héroe pagará por todos los héroes que cagan piedras preciosas y sueltan baladas de amor por sus bocas inmaculadas.

-Indignos, falsos, hipócritos profetas.

Así que hacía frío y había un edificio lleno de ventanas, y me acerqué a mi héroe y vi su figura estirada extrañamente evangélica y le dije que me pusiese su firma aquí en este reverso de revista, y él como girando la cabeza quiso decir que no me había visto, por eso le disparé a esa mierda de hombre que deshizo mis sueños.

Y es que Yon Lennon decía palabras de amor y cagaba diamantes por el culo, y muy en el fondo era el zorro más falso de los falsos zorros. Y se parecía.

1 comentario:

Anita Noire dijo...

pues va a ser que sí. Yoon Lenon era bastante cabron pero hoy casi que no se puede decir, es políticamente incorrecto. Que les den.