domingo, 23 de enero de 2011

ALGUIEN HA ESTADO ALLÍ.


Uno por uno es uno, uno por dos es dos, uno por tres es tres, uno por cuatro es cuatro. Y que fácil. Recordar eso cuando estás a punto de morirte. Y una estufa en el centro de la escuela quemando leños de castaño, con una chimenea que daba vueltas como una serpiente y salía por un cristal roto soltando humo azul entre las ramas de un roble.Mi escuela era una tartana zíngara y viajabamos por todos los oceanos aprendiéndonos todos los golfos, estrechos, todos los mares. Y yo tenía un amor, y no sé por qué ahora mismo lo recuerdo, y me está mirando.

Alguien habla. Tú escuchas su voz en esa posición. Pero hay más. La habitación pudiera estar llena de gente. O puede suceder que no haya nadie. O puede suceder que sólo el silencio roto por algo que rasga, por algo que se desliza, por algo que roza el techo, sea lo que escuches, y no sientas que nadie habla. Porque estás absolutamente sólo, boca abajo, sobre la cama.

De cuando quedé dormido. De cómo y en que forma cerré los ojos para quedarme dormido. O cómo pude cerrar los ojos si estaba boca abajo con mi cara aplastada contra las sábanas. El caso es que tenía los ojos cerrados ¿O no lo recuerdo?

Sonaba una ambulancia. Una ambulancia soltaba fogonazos azules. Una ambulancia sorteaba el tráfico para devolverme a mi casa. Se desgañitaba para dejarme de vuelta.

En la acera se miraban, era alguien, alguien pensaba que se moría alguien, pero no era cierto, era alguien.

Ya me habían dicho: acabarás así. Pero yo no sabía que, incluso, boca abajo acabaría así. Si acaso hubiese sido una desdicha, pero no lo era. Ha sido que se me ha acabado el tiempo.

-¿Lo ha sido?

Y me habían dicho, también, me habían dicho que me acostase despacio, como sobre el corazón, para yo saber que era boca abajo, no boca arriba, boca abajo. Cuando me habían puesto así, desdeñosamente, puedo decir que era ayer. Fue una depositación. Cuando se fueron sentí la puerta, se dice, levemente, sonido leve. La puerta daba a este mundo.

Ella se había quedado y estaba de pie. Se había quedado de pie mirándome, yo boca abajo, y ella me miraba.

Le dije a mi amada: vete. Sé que deseaba irse, incluso amándome, que era lo que me decía siempre: que me amaba. Y también cerró la puerta, ella no levemente, sentí que retornaba el aire de la puerta, porque el aire no pudo salir a tiempo, de la puerta hacía este mundo.

Aún recuerdo ahora mismo cosas del retorno. No hay ascensor. Los sanitarios blasfemaban. Ella detrás de los sanitarios con un bolso de cuero y una bolsa de plástico y su perfume que le daba una vuelta y antes de llegar a cualquier lado, olía.

En la bolsa de plástico estaban mis cosas:

A saber:-Cepillo de dientes. -Pasta de dientes.- Seis mudas sucias.- Dos camisetas de tirantes.- Un libro. -(¡Qué mas cosas!)- No recuerdo.

Tuvo que ser Junio. A veces pienso que era Junio. Tal vez. En realidad , si no era Junio, sería Julio o sería Mayo. El caso es que no lo recuerdo bien. Tampoco importa.

De cuando quedé dormido. De cómo cerré los ojos para quedarme dormido. O como pude cerrar los ojos si estaban boca abajo.

Y de momento. Era de un momento a otro. Yo mido en momentos y ya habían pasado todos. Estaba en aquel preciso momento, en una postura equidistante a los bordes de la cama, es decir, en el medio. Y ese era el ultimísimo momento.

Antes de que viniesen los enfermeros a buscarme, había una pared blanca, y yo estaba apoyado sobre la pared blanca, de pie; pero me caía hacía un lado, o me caía, a veces, hacía el otro lado. Ella de espaldas, con su bolso, su bolsa de plástico. El galeno le hablaba: desechado. Lees las bocas vocalizar: De-se-cha-do.

Absolutamente; boca abajo y en silencio. Porque ahora recuerdo esto: La historia sagrada, los reyes godos, la leche de los americanos. Y antes de morirme, tú, que siempre dabas la vuelta para mirarme.

Boca abajo. Fue ayer. Era junio. Ella no estaba allí.

Sobre la sábana santa hay un contorno de morfina, alguien ha estado allí.

1 comentario:

Anita Noire dijo...

Uff!!! Feliz domingo.