domingo, 30 de enero de 2011

SEA MÁS CORTO.


Estaba tan cerca de mí que me parecía imposible que hubiese ocurrido hay momentos en los que naces para eso y vives instantes en los que ciertamente el tiempo tiene la singularidad de la inexistencia era el momento tan esperado desde hacia tanto tiempo que nada de lo que me rodeaba me importaba ficticiamente le miraba a los ojos y se fue acercando y yo también me fui acercando y cuando te acercas así es como si fuerais a encontraos al mismo meridiano de Greenwich por cualquiera de sus alturas tuve aquella sensación que daba su boca y sus labios y todo me volaba o daba vueltas podrían haber girado y girado palomas como en esas películas en donde pasan rasantes en forma de estampida cuando te encuentras en un parque y estás en el medio del Retiro allí donde el Ángel Caído esperando con la boca así a que alguien te de un beso los locos tenemos esa forma de concebir los hechos los estados los instantes si eres un esquizofrénico puedes pensar en desorbitar los momentos modificarlos a tú antojo y antes de conocer a tú amada puedes esperar en una mañana fría de domingo con los ojos cerrados y esa plena fe en que la gente puede llegar a amarte por eso por eso por eso por eso con la boca así puesta miro al Ángel Caído para que se baje del pedestal y pose levemente sus extraños y fríos labios de acero sobre mis calientes labios en el beso final el beso final tiene esa forma incruenta cuando te empiezas a morir estando simplemente de pie y el único beso que esperabas te lo da el Ángel Caído del Retiro porque simplemente eres un loco y en ese mismo instante lo único que quieres es morirte y ya pones la boca abierta para que el tiempo de la agonía sea más corto.

2 comentarios:

Anita Noire dijo...

Empiezo a preocuparme. Ayer pensé como cinco veces en la escultura del Angel Caido que hay en el retiro. ¿Sabes que es la única escultura dedicada al diablo que está en un lugar público?
Empiezo a preocuparme, creo que me estoy transformando en una especie de pitonisa cutre.
Feliz domingo

KENIT dijo...

Sí, Anita. Me encanta esa estatua. A veces pueden existir las premoniciones. Y quién te dice que no tienes poderes. Me asustas.
Un chucho y buen domingo.