jueves, 26 de mayo de 2011

NINGUNA RAYA INTERMEDIA PISADA.



Coger el ascensor, eso, nunca. Incluso, si he de andar a gatas andaré a gatas.
Hoy desde el tercero hasta el descansillo del portal he contado treinta y dos escalones, y no es así, no es así, no es así, no es así, no es así. He vuelto hacía arriba, he vuelto hacía abajo y eran treinta escalones; aún así, he comprobado que eran treinta escalones volviendo a subir despacio. Pero quizás lo haya hecho mal y he vuelto a bajar contando, también lentamente, mi pie derecho primero, mi pie izquierdo después, otra vez treinta y un escalones…, por alguna circunstancia que desconozco hay un error, hay un error, hay un error, hay un error. Hasta que han salido treinta otra vez, otras dos veces subir y bajar. Incluso no estaba seguro de que esa cantidad estuviese bien (habiendo coincidido perfectamente con la de otras veces calculada).Alineación a la izquierda
-La he tenido que dar desesperadamente por buena-.

-Y ahora cómo salir a la calle con este miedo de que algo choque contra mí.

Un adoquín dos adoquines. Ninguna raya intermedia pisada. Un adoquín dos adoquines ninguna raya intermedia pisada. Un adoquín dos adoquines ninguna raya intermedia pisada. Un adoquín dos adoquines ninguna raya intermedia pisada. Un adoquín dos adoquines ninguna raya intermedia pisada.

3 comentarios:

Agurtzane Estrada dijo...

Intuir que algo no cuadra y no dar con ello es angustioso, así no hay modo ni de comoprender ni de solucionar...Pero sigue mirando que la vista aparece cuando menos te lo esperes...

Poma dijo...

"Mejor imposible", vamos ni Jack Nicholson.

Anónimo dijo...

Obsesivo compulsivo. Obsesióname, compulsióname