sábado, 25 de junio de 2011

TE DESTRUYE.


Estoy en medio de una Estadística y tengo muchísimo miedo. Me horroriza cómo voy a salir de aquí. Ahora mismo me encuentro inmerso en una pirámide poblacional, y a mi lado hay miles y miles de seres como yo, tan lejos que en el horizonte no se distingue el final de las cabezas. Nos encontramos apiñados unos al lado de los otros. Yo apenas ocupo una baldosa de medio metro cuadrado y tengo contacto con seres semejantes a mí por los cuatro lados. Nuestro supervisor de estadística nos acaba de decir que van a realizarnos un contraste de hipótesis, que es como una muestra puntual. A mi ya me fastidiarán el día. Estaba muy a gusto aquí viendo la inmensidad del cielo. Para no ahogarme entre esta gente lo que hago cada poco es mirar hacia arriba, doblar completamente la cabeza hasta quedar con mis ojos en la vertical del azul, sin tener referencias exteriores, así parezco flotar, como si estuviera sólo, y me resulta más agradable y llevadero. Ayer cumplí unos cincuenta y cinco años viviendo de una estadística a otra. Y no sé aún lo que me queda. A mi lado he visto caerse muchas personas por no aguantar de pie. A otras las he visto llorar. A otras las he visto reír. Otras se han vuelto locas. A otras las he visto pedir para existir. Y a otras las he visto intentando huir, sin conseguirlo. La Estadística siempre te acaba engullendo. Vuelves a ella a recordar el pasado..., los sitios que amaste, los que aborreciste, y en sus largas pirámides con neón de colores te arroba, te capta, te analiza, y uniformemente te destruye.