miércoles, 16 de noviembre de 2011

Y LLENO DE SOLEDAD.



…y lleno de tanta soledad.

…y lleno de  tanta prisa y tanta soledad, que me puse a comer una granada, pausadamente. Me dije que la galaxia más lejana y visible está a diez seguido de veintiséis ceros, medidos en metros. He de darme prisa desmenuzando la granada, he de reunirme en un ojo humano, en el ancho de una moneda, en el hueco de un cabello, en la inmensidad de un ribosoma, en el laberinto de una doble hélice de ADN; hemos de salir desde la altura de un hombre, y seguiremos el camino del rastro de una hormiga.
La soledad tenía un amanecer hermoso. Dibujado Hércules con unos brazos muy grandes, arropando montañas indefinidas, llenas de tanta soledad en el medio de la prisa.
Por el felpudo se agitaba un mundo finito, lleno de mundos infinitos, mi pie desnudo arrastraba, sin piedad, ocasionaba medidos cataclismos, pisoteaba universos llenos de amor. Sí, sin piedad, fatalmente…

…fatalmente, me encuentro fatal de tanto pensar la vida. Ella  por el pasillo con sus trenzas y una diadema de prersilax, diciéndome, date un gusto antes de irte, fóllame de ocho meses, no sé que me pasa que me gustaría follar en las salas repletas de fumadores. Me había puesto las manos en la espalda como si fuera a sanarme, estaba sentado en una cocina muy blanca llena de tarritos de color rojo y ramas verdes, sentí su mano en medio de la noche, de repente, mientras escogía con avidez un cuarto de granada, lleno de aquella ansiedad, de aquel miedo de no llegar al día siguiente.

…al día siguiente de un segundo día, en las postrimerías de la huida, empezaron a hablarme desde el cielo en forma de oraciones copulativas, todo en plural. Y siendo un simple repartidor de carne congelada en un furgón hermético lleno de ruidoso freón, tuve una clara idea de la física clásica de Newton, tuve una nitidez absoluta de la teoría especial de la relatividad, mientras tu mano dibujaba rectas por mi espina dorsal, y me encorvaba como un toro, dispuesto a follarte con el niño dentro, y mientras oía aquellas voces, grandilocuentes, repletas de divinidad, dándome vueltas y vueltas…

…vueltas y vueltas, creación, síntesis, manipulación, explotación, integración, simulación. Estaba lleno de palabras. De iniciales incomprensibles. Tu mano subía como una tormenta haciendo círculos sobre mi espalda desnuda. Y te sentí abrazándome, también desnuda, tu vientre (amén). Me apretabas envuelta sobre mi cuello, tu aliento sobre mis oídos, mis dedos húmedos de rastros rojos de granada. Habías venido a buscarme a la inmensidad de la cocina, para llevarme contigo a cuatro años luz contados desde el pasillo, entre un zumbido,
 …y lleno de tanta soledad.


No hay comentarios: