lunes, 5 de diciembre de 2011

YA NO EXISTE.


1.-
Todos los interesados en si te he visto no me acuerdo, deben irse.
Si eres de los interesados de al mal tiempo ponle buena cara, deberías quedarte.

2.-
De todas formas, el que te vayas o el que te quedes me es indiferente.

3.-.-
Una manzana no cae obedeciendo a la ley de la gravitación universal, cae porque debe caer. La ley de la gravitación sólo está en la cabeza de los hombres en un intento de buscar una razón. Digamos que es una hipótesis, una teoría derivada de  los hechos observados.

4.-
Que haya habido una historia observada y que sea tu historia no implica que pueda conocerte, tal vez hayas querido contarme una mínima parte, y tu vida sean cien mil partes por un millón de pequeñas cosas de ti que nunca podrás ni querrás describirme.
No me cabe la menor duda de que eres una hipótesis para mí.
Son  hechos observados, impresiones personales que detecto. Por ejemplo: tu angustia.
A veces respiras como si te faltara el aire, lo noto sobre tu pecho,
se mueve a veces como el fuelle de una fragua, muchas  veces para estar viva,
y tu corazón supongo que es una máquina que va así y así y así y así, para estar viva,
semejante a como abro y cierro mi mano ahora
 -no sé si  ves en la pared su sombra-,
así de apresurada, y en forma de latido de corazón… para estar viva como las sombras.
Haces bien en sospechar de todo, mirar a los lados y cobijarte las espaldas
para seguir viva.
Me importas mucho en el sentido de que no me dejes, en el sentido de que no te olvides de mí, en el sentido de que no vuelvas la cabeza si nos cruzamos al otro lado del camino.
He de decirte que los abismos te atraen si te dejas llevar por la tristeza cuando estás viva.
Y aunque trato de soñar en la orilla de tu alma no puedo percibirte.
No sospecho ni lo más mínimo en qué lugar de la tierra se encontrará tu precipicio. Conocer es muy profundo, es llegar a respirar juntos, a ese ritmo que te dije,
estando los dos vivos.
Tu elevas tu pecho yo elevo el mío, y sufro contigo, como estando vivos,
al tomar el aire, y  abro la boca como un pez inmerso entre la hierba
como el fuego que se envuelve en busca del oxígeno
para estar vivos.

5.-
Ya no existe.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Coloquial. Poema absoluto. Con las palabras precisas, de las que se hablan en la coina.
El éxito a veces es extraño, no está donde se merece.
Mendiola.

ana dijo...

Me gusta