jueves, 12 de enero de 2012

EN ELLO LA VIDA.


Realmente resulta mucho más cómodo hacerlo entre el pulgar y el índice. Coger las cosas.
Darte la mano completamente, apretarte los dedos sin daño, y agitarte el brazo, lentamente.
Levantar el brazo no es bueno puede suceder un signo, o santiguarte de repente.
Puede suceder agitarlo para decirte adiós hasta no sé cuándo, y perderte.
Deseo que levemente juntes tus dedos y los abras, así, ciertamente sabré que me recibes.
Si me señalas aprende a nombrarme, con voz suave.
Si quieres decirme que me vaya no agites fuertemente los brazos salvo que me vaya en ello la vida.

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