miércoles, 4 de enero de 2012

NUNCA TUVISTE MIEDO.



Yo a veces pienso que me meto otra vez por el coño arriba. Pienso que subo a duras penas, casi resbalando, con mis manitas pequeñitas, con mi cabecita pequeñita, con mis piececitos, y me quedo allí dentro, acurrucado, los deditos ligeramente encogidos, todo tan acogedor, una estancia sin paredes, sin luz, nada angustiosa.

Estuve diciendo si por lo menos mucho tiempo. Y ahora estoy agotado. También dije si no hubiera salido una mañana, ahora sería otro, y por lo menos no estaría deseando otra vez subir besando el coño hasta ese hueco, para volver a permanecer acurrucado, escuchando sonidos como ecos dentro de una flotabilidad inmensa, simplemente agitado en cámara lenta, girando sobre mi mismo  como un astronauta.

Eso de que miras para abajo y ves subir la polla es mentira. Eso de que ves la polla soltar toda la leche es mentira. Una vez soñé que me engendraba a mi mismo, y estuve a punto de tirarme en marcha por si nacía otro mal nacido. Eso de que la polla de tu padre te da en la cabeza veintiseis veces y bebes todas su leche también es mentira, hay una cuarta y tres dedos de distancia.

Allí había estado Amantina, Peruca, y Purita, mis tres hermanas mayores, y tampoco vieron subir la polla de mi padre con siete meses. Que se ponía de rodillas, y trajinaba a mi madre con un cogín debajo del culo. Un día puede que viese subir la polla, se me parece, se da un aire. Un día también a mi padre con las piernas de mi madre sobre los hombros, y tres cojines adecuadamente colocados. Y cuando se corría bramaba. Mis hermanas en tres jergones de lana de oveja, al lado del horno.

Hay muchos hijos de puta que follan a la fuerza.
Estuve diciendo si por lo menos demasiado tiempo

Yo ahora si pudiera meterme me metía. No sé si has descubierto que te vas doblando. Te encorvas, presumiblemente para encogerte. Alguna vez en un sueño estuve a punto, su cara con una mueca amable, sus ojos castaños, su barriga abultada como haciendo sitio, diciéndome, te esperaba antes, diciéndome, no sé si lo ves, mete tu cabecita  yo te ayudo, sube, y quédate ahí donde nunca tuviste ningún miedo.

2 comentarios:

La abuela frescotona dijo...

EN EL CORAZÓN DE LA VIDA LOS MIEDOS NO EXISTEN, LÁSTIMA QUE HAY QUE SALIR AL MUNDO A ENFRENTARLOS, BUEN AÑO KENIT

Anónimo dijo...

LA VERDAD, APARTE DE UN PUTO JUDIO, ERES MUY BRUTO