lunes, 2 de enero de 2012

TAN INDEFENSOS.



Para aquel – como bien dijo el poeta-, que al nacer se supuso lleno de calor con esa tierna elasticidad y esa blandura de lo primigenio, sobre unas manos, arropado por el calor de una cálida estancia diminuta. Todo lo vegetal que nace también es así, blando y agitado por el viento, desde el mismo instante en que ves un mínimo punto germinado.
Todo va desde la blandura a lo reseco y duro. No sé por qué cuestión, el desintegrarse pasa por esa etapa, que si te fijas, vuelve a ser frágil porque no tenemos nada de agua dentro de nosotros mismos.
El fenómeno en si es el agua.
Yo te decía. Nos acercamos el uno al otro. Tú la mitad del camino. Yo dos pasos más.
Y me das la necesaria mano. O me das un beso necesario. O me acercas tu piel por la parte baja de los ojos. Y quizás, así, tan íntimamente, me venga ese olor tuyo a varias gotas de perfume, o lo característico de cada uno de nosotros, para reconocernos cerrados los ojos. El reconocernos por el olor es un instinto casi olvidado.
Hablan de que el ambiente es una espesura, allí, incluso donde no hay aire y existe el vacío. Siempre flotamos. No sé cómo definirlo.
Yo me propongo decirte que estoy muy sólo, y que he abierto los brazos. Debo sentir que vienes hacía mi, y sentir que al cerrarlos tu estás ceñida como una hiedra.
Ese es un instante.
Tú y yo.
Entre nosotros apretados no está el vacío y se me quita el terror suave y llevadero. Todos los días, sabes, juntas un poco de terror, y así, arrinconándolo al cabo del tiempo, toneladas de terror en una esquina, y sobre el terror flores del invierno, casias y magnolios, y otras  de color rojo, y por el verano dientes de león.
Debes llamarme.
Si lo haces, quién sabe, daré la vuelta porque aún me reconozco. Según te vas haciendo mojama pierdes los recuerdos. Debes darte prisa.
Hoy he salido al mar para abrir los brazos. Quisiera que estuvieses tú.
Toda esta lucha que nos consume.
Un poco de desesperación todos los días.
Y lo innecesario del aire que nos creemos superfluo.
Y sobre el aire todo el vacío que también te abraza, de alguna forma.
En sí, estamos hechos de agua.
Tan indefensos.

5 comentarios:

Poma dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Poma dijo...

Agua, agua limpia , agua sucia, agua mansa, agua...sólo agua.
Que si, somos H2O.

Susan Urich dijo...

Bueno, este texto están en prosa, pero es poesía. No me iba a quedar a leer, he andado con el tiempo corto, la vida corta, pero me atrapó la primera línea y seguí. Vine porque me hizo mucha gracia un comentario en tu blog sobre la música, y concluí que algo de razón llevabas, así que la saqué, en adelante podrás entrar sin que se cuelgue. Seguiré por acá un rato, puede que comente o no, eso no importa. Me gusta este blog, debo decirlo. Un saludo.

Susan Urich dijo...

Cuando digo en tu blog, me refiero al mío. Cortocircuito.

KENIT dijo...

Gracias, Susan.
Un abrazo.