domingo, 5 de febrero de 2012

HA SIDO MUY FUGAZ.




Es muy simple.
En  todo lo que puede girar dentro de si, está invisible la inercia y un primer impulso.
Y dentro de lo natural lo leve puede ser el primer paso hacía lo trágico.
Sentir ausencia es una consecuencia de lo que queda labrado sobre la piel,
esperando imparable para crecer.
De alguna forma he de decirte que  todo lo excelso de ti no es el lugar en que sonriente me aguardabas, ni un sabor, ni una mirada.
No es tu descubrimiento en el sentido de cómo tocas, de cómo sientes.
De ti,
sólo recuerdo el más ambiguo de todos los gestos aportados,
mis dedos girando entorno a tus labios. De alguna forma girando,
con un trazado tembloroso e imperfecto.
Cuando trasciendes en lo absoluto, siempre piensas:
...en como me liberabas.Y en qué  otro lugar nacía la duda. Mientras mi dedo te señalaba, y en otro continente nacía una esperanza, y millones de miedos en forma de brazos levantados.
Al voltear el entorno de tu boca, se agitaba todo lo diminuto, para hacer girar lentamente los goznes de un pesado mecanismo.
Luego pensaba si me esperarías, y qué prometerte.
El qué decirte en lo inmediato (varias promesas).
...Si me esperas traeré de todos los lugares donde empiece el día, el color que les sobra a las montañas, y lo innecesario de donde mueren los hombres, anónimamente deshechos.
Y te contaré la historia de una mano que se agitó para agredir y  luego pidió el  reposo en forma de una pluma sobre una pompa de jabón.

De todo lo nuestro  recuerdo lo más simple, un dedo dando vueltas, y quedarme sobre ti, tú venciéndome de acostada, abierta mi boca, gritándote despacio, tan cansado.
Para circunvalar tu boca en una caricia una elipse es lo más simple
-lo más corto-, dar muchas vueltas apenas lleva tiempo.
Lo que más perdura en todo lo aparente es el giro en cualquiera de su modalidad.
Deseo que ocurra otra vez el prodigio de la inercia.
He de pedírtelo y no sé cómo.
Piensa.
Lo trágico  del impulso no es lo definitivo.
Deseo otra vez descender  hasta el límite de lo más leve,
sin que sea la muerte.
Estoy  en un sueño lleno de laberintos, por eso te lo cuento.
Una sola vez contemplarte ha sido muy fugaz.

5 comentarios:

delia díaz dijo...

si pudiera llorar sangre lo haría ahora, ahora después de leerte, llorar sangre como si con ello pudiera salvarme, salvar, incluso, a la especie

no es fugaz la sensación que tus letras a mis ojos producen,
no es fugaz esta sacudida

Anónimo dijo...

Tu poema es de un colado de amor increible.
De todas formas es hermoso.
HACÍA TIEMPO QUE NO LEÍA ALGO ASI.
Un abrazo, que te sea bello.
Patri.

BRUXINA dijo...

sentir amor, aunque fugaz, es lo más maravilloso que nos puede pasar... pero poder escribir acerca de éllo, es un don. Y tu lo tienes.
Besin, sr Ke :)

Anónimo dijo...

Hola.
Acabo de pasar por tu blog. Fue una casualidad de las que te deja internet, cuando andas buscando sin sabel el qué.
Estuve leyendo tus poemas. Y ha sido de una grata sorpresa. Soy aficionado a la lectura de poemas.
La calidad de los tuyos es extraordinaria.
No sé si publicas.
Arrastras cuando escribes, haces pensar.
Gracias por compartir públicamente.
Un Granadino.

Mario Pons. dijo...

Leido en el momento justo de la vida.
Fugaces, así son a veces los sucesos, demasiadas veces...

Gracias.