jueves, 8 de marzo de 2012

SILENCIO.



Acaso no lo recuerdas. El humo sube igual de frío.
Y hay un halo entre la luz y la sombra, en los atardeceres de marzo.
Y  aún hay unos ojos que  miran a esas montañas.
Esclava tierra.
Pobres mujeres. Pobres hombres.
Se fueron cayendo las gentes unas en brazos de otras, sin relatar ninguna historia.

Yo de ese trajín recuerdo como se mataban las truchas contra las piedras, la nuca de la trucha contra una piedra, y luego posarlas sobre una cesta de helechos. Los movimientos básicos que se hacían era cavar, plantar semillas, cosechar frutos, segar con una guadaña, andar detrás o delante de un arado romano. Todos estos quehaceres se hacían de pie o agachados. No había muchos quehaceres que se hiciesen en posición vertical, quizás varear erizos de castañas, pintar de blanco la parte final de las habitaciones para que quedase más blanco el blanco que tenían. El amor se hacía con la mujer a estilo perro en los lugares más inverosímiles, por otro lado ya conté como me quitaron  el frenillo, sentándose de repente sobre mí como si tal cosa, cuando había que follar a una cerda la hazaña era cogerla, se hacían ariscas hasta que les entraba el gusto, a las cerdas se las folla muy bien cogiéndolas de las orejas, otra cosa era la oveja mucho más mansa, nunca con un carnero ni con un asno, con una vaca,  subido sobre un taburete metiéndole una tranca por la babilla, y a la mujer de primeras, siempre sin miramientos, con impulso a lo garañón. Había más movimientos, el de orientación, ese se hacía mirando hacía el cielo estrellado, en el cielo siempre había estrellas timoneras que parpadeaban, ese movimiento era mareante, la cabeza según los ojos hacía arriba mirando al punto blanco timonel, también había de sentado, elucubrando mientras se contaban las rodajas de los árboles aserrados, y para donde había dado el sol y la sombra, también se palpaba la natura rosada de las vacas y de las mujeres, eso se hacía al tiento, la mano estirada girando a un lado y al otro para encontrar la humedad, y lo de coger contra el pecho troncos, terneros, piedras de dolmen para puntos de límites, y andar detrás de las cosas, caminar despacio, a medio paso, corriendo, según fuese por seguir ganado o por tirar agua contra el fuego, los cerdos también cogidos al quite para matarlos, y el movimiento al tranvoleo para tocar campanas a vivo y el trasvoleo de lado para tocar campanas a lo muerto, movimiento de andar acompasado llevar la caja del muerto, y de rodillas y con miedo para rezarle al muerto, agacharse, levantarse para rezarles a los santos, tener miedo a la guardia civil, dar vueltas para bailar pasodobles, trasvoleo de semillas manoseando los brazos para fecundar la tierra, y el resto del tiempo andar de lado para no estorbar al silencio.

3 comentarios:

goab dijo...

me encantan tus personajes en extinción, "con peligro de".

javiguerrero dijo...

Muy guapo, tienes la atención dispersa como los tentáculos de un pulpo hiperactivo

BRUXINA dijo...

que guapo el texto y que guapa la foto y que guapas las mariposas... y el tremendo silencio...
gx por escribir y compartirlo, Sr.Ke