martes, 24 de abril de 2012

LA FORMA DE SU COÑO.



Cuando la lavadora  centrifugaba yo miraba al tambor y me caía patas arriba, hipnotizado. He de decirlo. Era un instante. Puedo decirte en qué vuelta iba.
Ella me posaba la mano en el cuello, y me decía: acuéstate.
Y empezaba hacer la ruta de la seda.
O iba a orar al muro de las lamentaciones, dándome la cabeza vueltas.
Cuando se posaba sobre mi era alentador su movimiento.
Bajaban palomas a una terraza  repleta de azulejos marrón.
Las gaviotas caían en picado en busca de una cabeza de gato siamés.
Y yo, mientras tanto, con aquel mareo en los Urales.
O atravesando el cabo de Buena Esperanza.
Se acercaba todo su peso a mi boca. La abres. Muy lentamente como un platillo volante.
Su culo y toda la parafernalia de su coño debajo del ombligo.
Me lo daba.
Sobre la pared una televisión con James Dean mirando torcido, y suaves cremas.
Colores definitivos de paisajes que absorbía mirando entre sus muslos.
Aquella sensación de que si bajaba pronto  me moriría asfixiado, sin aire.
No sabes lo que es eso, mientras se hace la colada. Ella abierta de piernas sobre mi cara.
Sé que mi boca ya tiene la forma de su coño.

2 comentarios:

Poma dijo...

Que bien expresado, y que pocas sres. saben recrearse con destreza en esa "Forma".

Poma dijo...

pocos*