sábado, 26 de mayo de 2012

HASTA EL OMBLIGO.



Los domingos más allá de la amanecida,  la Galana rumiaba desesperada soltando un rastro de vapor que se iba disolviendo en la fría mañana de primeros de mayo. Cuando se abría la contra de arriba quitando una tranca cuadrada de madera de roble, que encajaba en los extremos, un aire denso salía despavorido de la cuadra. Arriba la tía Paula mezclaba agua caliente y fría en una palangana que tenia un coscorrón, y se levantaba las enaguas para restregarse con una toalla por entre los brazos y las piernas. Yo la observaba por una rendija de la puerta que daba al pasillo, y me metía la mano entre mis pantalones para frotarme y conseguir el inicio de una paja allá por la siesta arriba.
El Bouzo estuvo abajo dando voces, esperando como un cuarto de hora, llevaba debajo del brazo un atadillo de cuero negro envueltas dos navajas de de arco muy afiladas. Vestido de pana gastada y botas de goma, oliendo a cuarterón y a orujo de uva. Abrieron la puerta de tajadera que daba al final del pesebre y salieron los dos cerdos como si quisieran que los capasen.
Siempre había aquella manía de  sacar los testículos a los cerdos incluso los tempranos de ocho semanas de vida, agarrarlos contra las rodillas, emponzoñarles la barriga con friegas de jabón lagarto, meterles cuatro dedos por el culo para empujarles los testículos hacía adelante, y con la navaja corvada darles un pequeño corte hacía abajo, y sacar hacía afuera la vaina del testículo, retorciéndolos hasta que se cayesen. El cerdo boca abajo, con aquellos gritos que me sacaban de quicio, mientras la tía Paula se sentaba sobre la palangana y se limpiaba el coño soltándole palmadas de agua hasta el ombligo.

2 comentarios:

BRUXINA dijo...

tienes razón, los chillidos de los gochinos es uno de los recuerdos que se te quedan clavados en el cerebro de la infancia... Los personajes, los utensilios, el olor, la mesa, el frio de la mañana...
Me ha gustado tu entrada :)
Besin Sr. Kenit

Jesús Mendelssohn dijo...

Sin palabras Kenit. Me dejaste sin palabras. Que sensación más extraña me dejas, entre fascinado y perplejo por la situación que describes. Todo tan érotico, tan sucio, tan bestia al mismo tiempo, pero tan bien narrado que es imposible no dejarte un impronta y admirar el hilvano de tus oraciones. ;)