jueves, 24 de mayo de 2012

LOS LÍMITES DEL VIAJE.



Me marco pasos para ubicarme. Son efímeros en todas direcciones.
Sobre mis pasos. Cada uno es una aventura. Otra vez sobre mis pasos.
He vuelto a donde una cuartilla en blanco. El abismo sucede entre el vacío de los brazos, y lo que hay entre las manos abiertas.
Por cada borde dibujado un festón en forma de hojas de geranio.
Llevo un tiempo a este ritmo, sin ninguna razón.
He vuelto a los lugares despoblados.
Poco espécimen de mi género, cada uno a su aire, aún locos.
Como si fueran sembrando con las manos.
Aún sus cabezas en alzado, sus brazos: uno, dos, tres, a veces girando.
Dando vueltas sin saber a dónde recogerse. Su ritmo decrece y crece, reposa.
Tengo que decirte
que debí comenzar con este pensamiento tan preciso. El punto mismo de partida.
Un paso y otro hasta dónde.
En cada imagen que captas lo mágico es la luz, no me des la eternidad del instante.
Y en cada paso dado,
sólo la paciencia del avance, aún reptando. Incluso.
Sin saber los límites del viaje.

2 comentarios:

Ina dijo...

Lo de no saber los límites, está bien,no?
Un saludo Kenit, gracias por pasarte :D

Jesús Mendelssohn dijo...

"El abismo sucede entre el vacío de los brazos, y lo que hay entre las manos abiertas."

"En cada imagen que captas lo mágico es la luz, no me des la eternidad del instante."


me quedo con todas pero especialmente con estas.
Ánimo amigo. El viaje es largo pero somos barcos. ;)