sábado, 5 de mayo de 2012

RASTRO DE PERFUME.



De ti me queda tu ausencia y una leve sensación a perfume…

Por fin he dado con la fórmula de mi eau de toilette, con un porcentaje excepcional de aceites esenciales, y una dispersión por la piel con un recuerdo de mucho más de ocho horas. Mi eau, puede evocar viajes, o la lluvia en un atardecer de verano. De hacerte sentir como recién salido de la ducha; de despertarte recuerdos de tú infancia e incluso deseos de morder la piel del ser amado. Está lleno de notas florales, de plantas aromáticas, de agrios, de algas y líquenes, de especies, de granos y semillas, de cortezas y raíces, de bálsamos y resinas de maderas. Mi eau te transportará a la felicidad plena o a la catástrofe más absoluta, es sensual, sugerente, arrebatador, pero al final, como todo, invisiblemente efímero.

Para llegar a esta esencia celestial he probado infinidad de flores. Os las podría enumerar; la lista sobrepasaría todas las generalidades de un amplio abanico de clases: flores que reflejan el azul del cielo ,flores de bach que curan la impaciencia, flores pegajosas y silvestres como la jara, flores blancas que sobresalen de la nieve , flores exóticas que recuerdan el himen de una mujer, flores frescas que flotan sobre las acequias y abrevaderos, flores cortadas y marchitas, flores regadas en Pascua, flores amarillas arrancadas de cuajo en el fuerte sol de mediodía ,flores medicinales y amargas ,la flor de azahar buscadas en las noches de luna llena, yemas de rizoma creciendo entre el estiércol de deshechos de cerdos, frutos del mandarino picados por el cuervo…

Mi alambique trabajó noche y día destilando gota a gota todas las variedades posibles cuidadosamente estandarizadas en mis anaqueles: cálamo aromático, adonis, semillas de rosa lisérgica, artemisas, belladonas, cicutas, lirios de los valles, violetas, resinas de hiedra, romero silvestre, hojas de arañuelas con el ácaro, peonías, sombrereras, peregrinas, anémonas, semillas de cebadillas, hierbas gallineras, semillas de estrofanto, laurel amarillo, fruto del muérdago, beleño macho, eléboro blanco… Y así, podría estar enumerando todas las etiquetas de mi cuidado anaquel.
Después de haber variado la elaboración en la cavidad de mi alambique, macerando de diferentes formas la mezcla, envolviendo esta en diferentes telas, modificando las temperaturas de ebullición, etc. llegué a la conclusión de que el error no estaba en la extracción de las fragancias, sino en el fijador de las mismas. Por defecto siempre había utilizado la clásica secreción glandular de la jineta, o la pestilente secreción del ciervo azmilclero mezclados con diferentes dosis de solución alcohólica.

He llegado aquí con tal pormenorizada explicación para que entendáis las conscuencia final de la elaboración de mi sublime eau.
A estas alturas os tengo que decir que mi mujer me ha dejado. Quizás tendría que empezar esta historia por este principio. Mis queridos amigos, mi obsesión por el aroma perfecto me hizo descubrir, que las defecaciones de mi suegra tenían un poder de fijación tan extrañamente perfecto que me hizo perseguirla a todos los lugares por donde andaba. Llegué a esperarla detrás de las puertas de la tualet. Llegué a tirarme con violencia desaforada sobre el enganche de la cisterna. Llegué a meter la mano e la taza del water. Sería largo de contar...

Quizás esté dado por loco. Pero ahora mismo mi mano sujeta la única y verdadera eau de toilette - como su propio nombre indica-.

Si a su ausencia le añades su rastro de perfume, te volverás loco.

6 comentarios:

BRUXINA dijo...

buena entrada :)

Poma dijo...

Por el desague del lavanamos se me va mi Eau de toilette.
Buenisimo . Kenit.Chucho.

La abuela frescotona dijo...

que loco eres, mira si Dior lee tu escrito, pagará fortuna por los desechos de tu suegra, tu me haces reir querido Kenit

Anónimo dijo...

Ojalá sea verdad esto, confírmame que sudecen cosas tan bellas al margen del ser humano.

http://www.boston.com/bigpicture/2012/05/supermoon_the_perigee_moon_of.html

Poma dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Humberto Dib dijo...

Me gustó mucho, Kenit, y me divirtió. Me alegro de haber vuelto por aquí.
Un abrazo.
HD