martes, 4 de septiembre de 2012

DE LO QUE ESTÁ MUERTO.




De lo que aún queda. Del resto incruento, con cuya diferencia se hace lo absoluto.
Un ejemplo importante del espíritu es la ceniza, todo está incluido allí, incluso el espíritu de los árboles, lo que fue solemne ante tus ojos y endeble bajo el fuego.
En la ceniza están los pensamientos, de un pequeño y disimulado color gris claro.
Y el amor  en forma de polvo diminuto  que lleva el viento, y el sol hace vivo
en forma de lanza que se clava sobre el techo.
El espíritu de los muertos que salen por la noche está hecho de cenizas.
Y algunas chozas cercanas al Monte Oku que brillan con la luna, y cobijan niños negros con ojos del color del volcán.
Las raíces van hacía las cenizas, allí donde la lluvia las filtra, y de la ceniza nacen flores blancas de pétalos comestibles y olores suntuosos.
Hablo de las cenizas invisibles que llevas en tus manos.
Del rastro indeciso que dejan tus ligeros pies de bailarina.
Las que quedan en el pan, las que al quemarse huelen como a espigas de trigo.
Lo que he aprendido queda en las cenizas, y es de color azul oscuro, muy suave, casi imperceptible. Lo que he soñado está allí de un color indefinido, casi sin apariencia.
Mis desgracias quedan en las cenizas, y son de un tenue blanquecino.
Mi dolor, una porción de tizón negro.
Mi odio, un poso de suave marrón oscuro.
Lo que he conocido, lo que he comprendido, como si fuera incoloro e intangible.
El deseo, intrascendente y disimulado en mil colores conjuntados.
Lo que la lluvia arrastra, lo que el viento esparce.
Todo lo que respiras.
De donde vienen los sueños.
Todo. Todo lo cubierto y descubierto
De las cenizas  inertes  de lo que está muerto.

3 comentarios:

María Alvarez Menéndez dijo...

¡Me ha encantado!...pero también es triste, muy triste. Me siento identificada en la frase "tus ligeros pies de bailarina"...Gracias y besos

BRUXINA dijo...

vivir, como morir, al final es como un puñado de sueños y alguna pesadilla... Besos Sr Kenit :)

goab dijo...

Esta entrada tiene más de tangible y corteza que la anterior que me parece más con vistas al interior y de luz tenue abisagrada.