lunes, 13 de abril de 2015

PENSANDO COSAS ABSURDAS PARA LO QUE SEA.


De qué forma has de saciarte.
Me había dado un movimiento armónico en el corazón.
Ese vuelco que hace para sentarse.
Mi manía de olerla me daba sorpresas impredecibles.
Por el cuello y los hombros era una pradera con hierba seca.
Fragante, ambrosiaco, aliáceo, caprino, impuro, nauseabundo,
era su coño.
Hice como que bebía.
Había estado jodiendo con otro, la muy zorra.
Yo levanté los ojos de aquella postura sumisa.
Y vi el monte Olimpo,
Y el volcán de su ombligo, la barbilla,
sus ojos abiertos pensando en huracanes:
casas arrasadas, olas gigantes,
y en el aire cesio 137 mucho más allá de 500.000 becquerel.
Las manos así, sobre el lado diestro de sus caderas, fluorescentes.
Abierto el cielo, y Dios jugando a los dados como decían.
Tan diminutos nosotros.
En una mañana de domingo lleno de sospechas.
Mi cabeza sobre su coño,
que me huele apestosamente a otro.

No hay comentarios: