jueves, 24 de septiembre de 2015

PAÑUELOS.




En los trenes de ahora ya no se pueden sacar pañuelos blancos y agitarlos, a todo lo más que llegas es a poner una mano abierta sobre el cristal de la ventanilla y dejar una forma endeble de mano que va desapareciendo.

Recuerdo aquel último día sobre las tres de la tarde la parte de atrás del tren ir desapareciendo, y yo volver sólo.

Yo siempre le decía no me pongas Careless Love, ese blues es muy triste.

Un día vino Sonia y ya no pudo casi abrir los ojos.

Me lo han dicho por tres veces, y me da mucha pena.


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