sábado, 5 de marzo de 2016

LAMEDOR.




Meditaba así a sotavento de los visillos, abultados hacía la habitación como si una figura invisible los empujara con esa forma abombada que les da vida momentánea.
Ella estaba frente de mi. Me contuve mucho para no irme hacía ella, ella allí, desafiante, insultante, lo ultimo que pude verle fue la mano en su coño cogido a un puñado, diciéndome comeme aquí so maricón, hijodelagranputa, picha flácida, impotente, al fin y al cabo no dejaban de ser sus clásicas palabras de amor.

Al final no me quedaba más remedio, abarcarle su culo inmenso con mis brazos y empezar a lamer como un poseído.
Siempre era igual cuando yo no podía más.
Meditaba mientras lamía.

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