domingo, 8 de mayo de 2016

SI UN DÍA LO HACES TÚ, NO LE DES TANTAS VUELTAS.


La asesiné ayer por la tarde nada más llegar. Ya había pensado hacerlo antes pero nunca me atrevía.
Nunca sabes por qué en un momento determinado haces las cosas que llevas pensando largo tiempo.
Quizás fue porque al llegar ella caminaba por el pasillo hacía la cocina y yo sabía muy bien que quería ir al baño, o no lo sé. Me había encontrado al cabrón del Cubano nada más salir del ascensor, o había leído en la cafetería El Verano, café churros y todos los partidos del campeonato a la misma hora. Esta vez no lo pensé mucho. La primera por donde me decían que andaba el corazón, las otras por donde cayeron.

No sé lo que sentía. Si le decías: Laura, ya no daba la vuelta.
Y si os digo su último pensamiento os contaré una mentira.
Ahora estoy aquí sentado desde ayer. Para qué contarte mi vida.

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