martes, 21 de febrero de 2017

RÍOS.


Acaso no lo recuerdas. El humo sube igual de frío.Y hay un halo entre la luz y la sombra en los atardeceres de febrero. Y aún hay unos ojos que miran a esas montañas.
Esclava tierra abandonada.
Pobres mujeres que trabajaban con sus hijos a cuestas . Pobres hombres a los que no les valía odiar. Que debían repartir la mitad del trabajo de sus tierras con el amo que no había puesto ni una mínima gota de sudor. Ribera del Navia azotada por un hermoso verde, donde las voces vuelven a contestarte desde el otro lado del río, y el humo sube recto y azulado como si fuera a buscar a Dios.
A lo largo de los tiempos se fueron cayendo las gentes unas en brazos de otras, sin relatar ninguna historia. Cementerios baldíos llenos de musgo y tanto silencio.
Y ni un sólo recuerdo que sea leve.
Si ves al fondo esas nubes de algodón que lo tapan todo.
Sí.
Tanto silencio.

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