lunes, 6 de febrero de 2017

VOLUTA.


CAGAR O NO CAGAR, ESA ES LA CUESTIÓN.
A qué nunca viste meter un puto piano por una ventana. Ni cumplirse esa paradoja de el piano que se cae mientras tu sales por la puerta del portal. Y son dos pasos. Y el avance del piano. Y tu avance. En una secuencia interminable hasta que varias notas de piano suenan mientras se deshace y tú te salvas por medio paso.

Son pensamientos extraños mientras espero en este trono.
Mi compulsión mientras estoy aquí es tener cojones para salir a la calle. Vencer ese puto miedo a la inmensidad.
Antes de tomar impulso tuvo que haber un segundo de reflexión. Sin razón aparente.
Había caminado mucho por el salón comedor. En su amplitud creí angustiado que no alcanzaría nunca el darle una vuelta completa ya que era un cuadrado perfecto.
A veces alucino pensando en los actos más irreverentes. De momento me ha sido imposible cagarme en la cama a plena conciencia. Aunque prolapsado, aún detengo mis ansias escatológicas de manchar mi cubil.
Todo avance por la vida está programado para quedarnos solos con el tiempo.
En pleno ímpetu otro día de adviento. Me dije, hoy no puede ser someter mis ingles y el tren inferiror a tanto esfuerzo. Hoy si que deberé ayudarme, y no por placer. Adivinaba mi cara plenamente roja por el esfuerzo. Esperando a que surtiera efecto sobre el trasiego pélvico. Me dije a mi mismo, hoy sin placer, y me metí el dedo índice por el culo de la forma habitual hasta la esponjosa blandura y le di vueltas y vueltas.
Esa es la paradoja. A qué atenerme cuando acabe este placer de la voluta.

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