martes, 17 de enero de 2012

DECIR NADA.


Algunas veces me fijo en lo erosionado por las manos, cuántas manos me pregunto sobre la piedra suave, sobre la madera desgastada, cuántos pies sobre las pulidas losas, cuántos siglos.
Si nos quedamos sobre lo que adoramos, me entra el miedo cuando lo acaricio.
Todo lo que tú has tocado sigue aquí, en la oscuridad, y presiento que se mueve.
Algunas veces me fijo en un leve rastro donde te dabas la vuelta al lado del espejo,
y tengo miedo, a que te hayas quedado allí y no me quieras decir nada.

5 comentarios:

Anita Noire dijo...

Las presencias invisibles y mudas a veces hacen mucha compañía. Besos

Anónimo dijo...

...mi buen amigo, me sabes a poemas.
Sergio.

Poma dijo...

Grande Kenit , grande ¡¡¡

delia díaz dijo...

como un caricia muda
casi como este tema que suena de fondo
http://www.youtube.com/watch?v=IhqqZN0H7CI&feature=related

me fascina el otro lado del espejo
bes

La abuela frescotona dijo...

pues sentimientos como el que muestra tu escrito, seguro dejan huella y permanecen... cuídate de ser un niño bueno, y seguro te llama
saludos Kenit