sábado, 7 de septiembre de 2013

CAMINO.



De entre todas las etapas para alejarme,
recuerdo una en que me negaba a caminar.
Sin mariposas, ni libélulas, las piedras y el polvo repletas de moras.
Cómo podría decirte, si estás enamorado ya lo sabes.
No había en lontananza la imagen necesaria,
donde el camino se hiciese ilusorio, e inexistente.
De tanto amor, henchido como llevaba,
decidí alejarme mas y más.
No sabes lo que es viajar con una carga de amor.
Saber, imaginar, otro recibimiento en otra ciudad,
llenos los brazos, llena la boca. Y la piel en su esplendor.
-poros como volcanes plenos de furia-.
El corazón repleto y a saltos bailarines:
ahora en su amplitud,
quieto ahora como en la muerte.
Pretendía alejarme lo más posible para acercarme
y cada paso mi estómago saciado, repleto de alacranes,
y mi sexo humedecido por el deseo.
Era caminando cada etapa de espaldas al horizonte,
sin otro pensamiento que su cara en holograma.
Su piel oliendo a aceites de almendra,
como siempre su ropa llena de perfumes de la pasada primavera.
He de decir que me recreaba en mis pensamientos,
la ultima vez,
la antepenúltima -casi un segundo nítido-
en que sus manos se posaron sobre mi pecho,
y que su peso, exacto, preciso,
descendiendo de repente,
acabó con mi cansancio,
en otro atardecer.
En otro viaje.

3 comentarios:

Anita Noire dijo...

Me ha gustado mucho, Kenit.

Kenit Folio dijo...

Gracias, Anita. Un abrazo.

Anónimo dijo...

Precioso.............