miércoles, 4 de mayo de 2016

EL FRENILLO DE MI POLLA.



No es inverosimil que cada cual tiene sus acontecimientos principales. Aunque mis años ya me han llenado de lentitud. Ayer llegué al Morille a las tres de la tarde después de cuatro horas en tren hasta Salamanca y una de autobús por una carretera rebacheada mil veces.A veces esas amplitudes me desesperan un poco. Llegué bien pasadas las cinco de la tarde con una claridad increible por todo lo llano que había.Mi hija Serena está exagerada, se le pusieron unas piernas enormes y las caderas rectas, a Logio, su marido, lo mismo, es una línea recta y tiene un promontorio por barriga, se les ve bien cebados. Me viene el niño sin darme ni un beso con su premura, que ya no es tan niño con sus diciecho años, a consultarme lo del piercing para tomar la decisión de ponérselo, un piercing tipo frenun de esos que atraviesan el glande y el frenillo, que el tipo diode con bolitas como que no le gustaba, el sabía que yo lo llevaba y sabía a lo que venía, a que se lo enseñase. Le saqué la polla en la salita y la vió toda descolgada, metí el dedo indice por dentro del aro y se la levanté como si fuera un bicho muerto. Le dije lo del callo, y las ventajas de que te corres mucho más tarde.
Cuando estábamos con las enseñanzas entraron los padres con dos bocadillos de sardinas y unas coca colas, comían como burros viendo la televisión, ni se inmutaron al ver mi colgajo.
El niño tiene una polla de nada, pero no hay quien se lo quite de la cabeza lo de clavarse el frenillo y unirlo al glande. Allá él.

Lo que no le conté al Niñato fueron las horas de siesta que me pasé al lado de la tapia del cementerio con la polla fuera para que el sol la pusisese como la mojama.

lunes, 2 de mayo de 2016

SAN DROGON.


Era como la voz San Drogón que se me aparecía siempre al otro día con una bieira en la testa y su caperuza de fraile.
Con qué lucidez me habla el espíritu santo, y las tres personas.

Otra vez la contraventana marcando su espacio rectangular lleno de luz.

Cuál será la ciudad más lejana que hayas recorrido desde tu centro de gravedad, dónde te desplomarás tan leve como una hoja machacada por un largo verano, y de qué forma dispondrás tu última cena sin suponer que no habrá otras. Y todos los muertos que te ofrecen con esa simplicidad desde todos los lugares, incluso los insospechados. Los del mar. Los del aire. Los de la tierra
Sabes. Llegaron todas esas palomas aquí otra vez. Y la desnudez de las cosas.
Estaban desnudas las sombras de las personas, el cielo desnudo, las casas desnudas. Las mariposas iban desnudas, las terneras que no se tenían de pie, las culebras dejaban la piel para estar desnudas.
Sin saber cuándo será el fin.
Volvían a estar allí en la ventana dando vueltas poniéndolo todo perdido, haciendo equilibrios entre los pinchos. Estaban allí las palomas atorando con aquellos sonidos incansables a primera hora de la mañana.
¿Cuándo será la última cacería? Dispuestos doscientos hombres llenos de hambre. Su agudo olfato. Rastreando el valle lleno de primavera buscando su presa.
Y las putas palomas ahí.
Siguen.

domingo, 1 de mayo de 2016

DÍAS DE FRÍO.




ESTADÍSTICAMENTE CADA VEZ NACEN MÁS HIJOS DE PUTA.
Qué deciros. Él, el hijo puta, había nacido un 23 de Mayo a las seis de la mañana en medio de una helada tardía.
Pasaban para el Suco dos bueyes madrugadores del Loiras, y se desgañitaban los gallos de la Pacita en la parte baja del páramo casi aparecido en la penumbra con un rastro blanco de escarcha. Iba a ser grandioso el amanecer. Plencio vino boca arriba, se deslizó suave entre aquellos esfuerzos de estreñida que hizo la sufrida madre. Fue un impulso extraño, el último vahido que disparó a Plencio encogido por las dos vueltas de los pelos del coño sobre el cuello que lo encorvaron hacía atrás para casi desnucarlo. Fueron prontas las manos callosas de la Mariona que lo cogió casi al vuelo desenvainnándolo de la pelambrera, girándolo tres veces entre los gritos de aquel mal chingado.

Las cabras y cabrones del Mancio, también iban por allí con aquellos alientos. La pinta con cuernos recientes y ganas de juerga por la natura.

miércoles, 27 de abril de 2016

TU LLAVE.


¿Crees que merece la pena llorar para demostrar todo tu dolor?
Esta es tu llave:
AAAAB3NzaC1yc2EAAAADAQABAAABAQDEZKI3CLC2at0GlgY6cG6
Te la doy en ese orden, letras grandes y pequeñas.
Cambiala obsesivamente por si el peligro te acecha,
ponla al revés,
escríbela en la página 33 de un libro de 2000 páginas
que no dice nada,
dímela entre todo el silencio
varias veces para que la recuerdes.
Que nadie te conozca es el objetivo
sólo ese espacio que abres,
y la puerta al cerrarse detrás de ti.

martes, 26 de abril de 2016

MAÑANITAS.




De todas las andanzas y aventuras aquella era la que más me gustaba, entre todo el silencio de la mañana. La disposición tan simple, el videt en frente de la taza del water a un metro abundante todo rodeado de azulejos blancos con una filigrana de flores en los bordes, eran margaritas de manzanilla con cierta disposición y simetría artística.
Así que me disponía a levantarme con aquella alocada ansiedad que da el controlar aún y no defecar en el propio cubil donde sueñas. Levantarme sin la parte baja del pijama y bajar al baño grande con una pequeña ventanita al patio de luces. Sentarme a horcajadas, sentir el gruñido de la tapa que me acogía como respaldo e ir soltando despacio aquellas envolventes suaves y bien formadas en tres arreones estudiadamente espaciados, para reposar después casi un minutos apretando a intervalos mis esfinteres que soltaban algunos restos exprimidos con ventoseos de chirimías y trompetas, pensando quizás en nada, o en un largo verso, o en la muerte, o en la vida, o en la parte filosófica y cuántica de la existencia. Es bien sabido que por nuestra apilada disposición atómica no logramos nunca tocar en nada, lo cual es la nada, nada de nada.
Era levantarme después de un tiempo con esa relajación satisfecha, dar la vuelta hacía el videt para comenzar a lavarme la raja del culo, y quedar mis ojos contemplando al contrario de mis posaderas aquella obra de arte con cuatro volutas en espiral de un marrón claro, y sobre todo aquel ancestral gusto de oler mi propia mierda.
Cómo he de deciros que aquí no se caga ni se mea, sólo te apareces cuando te saca de excursión la Santa Compaña.


domingo, 24 de abril de 2016

CABALLOS.


CÓMO TE SABE LA CARNE DE CABALLO. ES CÓMO MÁS DULCE.
Antes de las diez de la noche, a finales de noviembre. No puedo recordar muy bien cómo era la noche. Vine precipitado a la ventana atraído por las voces de la calle. Lo que abarqué a ver fue a la mujer del carnicero de El Caballo que está al lado de mi portal corriendo con lo que parecía una quijada en la mano detrás de su mujer medio desnuda. Mientras que ellos corrían hacía un lado hacía el otro un hombre que parecía joven huía sujetándose los pantalones, dando tumbos falto de equilibrio. Todo fue muy rápido. Hoy que es abril ya son las siete y media de la mañana, me asustó su postura encogida la cabeza inclinada sobre sus piernas, sentado en el rellano a cuatro peldaños de su puerta.
Era El Carnicero.
Apenas un gruñido a mi saludo.

viernes, 22 de abril de 2016

SENTIDO, EN EL SENTIDO DE SENTIR.



El sentido de la orientación es lo más importante,
luego la gravedad, poder desplazarte,
saber por qué tienes que irte, o volver.
Mover el pulgar y el índice para coger cosas
doblarte para aliviar el dolor,
pasar tu mano leve en ese instante,
mesurar el daño de las palabras,
no sentir que nada separa las paredes de tu estómago.
Volver aquel cuento de amor:
...hubo una vez un hombre que llevaba prisa.
Tropezar lo mínimo contra los límites.
Aún recibir cartas en tu lugar de reposo.
A veces dar muchas vueltas y vueltas
para que el mismo lugar
te parezca desconocido.
De cualquier forma que te apasiones, en un día débil,
no sentir el vértigo del abismo,
en tu camino completamente recto y plano.

lunes, 18 de abril de 2016

POEMAS.



Dime un poema que tenga cierto valor para quedar escrito
algo que sea digno para asesinar un árbol
algo que mueva en ti
ese deseo de encontrar tus palabras olvidadas.

viernes, 15 de abril de 2016

EL CALOR QUE GASTAS.



De cada aportación que hago al mundo
una parte se queda al respirar,
otra exigua se va en calor para arropar al corazón.
La luz me aporta su parte de sombra.
Los pensamientos que me atan obsesivo.
Los pasos que me alejan y me desgastan.
Los detritos que arrojo. Lo que transpiro.
Las cosas que cambio de lugar, lo que imagino.
La puerta que abro al espacio que me corresponde,
los ojos entre el silencio, el espesor de la soledad que me roza,
su amplitud y resistencia.
La diferencia exigua que me queda para lo que es el amor,
contemplar el mundo sin ninguna violencia,
pasar la mano sobre las esquinas de la piel
de los que me amaron,
donde por momentos ya asoma la muerte.

domingo, 10 de abril de 2016

VÉRTICE.



Lo que aquel veŕtice tenía eran tres planos que iban a un punto
no había otra novedad
desde el mismo lugar de la cama
sólo podías adivinar la distancia
ese juego interminable
entre la lentitud de las horas
de todas las tardes
hasta que dejaba de vivir la luz.

viernes, 8 de abril de 2016

VISITA.




Partimos un domingo como a las once, y al poco ya teníamos ganas de volver.
Eso.
Porque vimos aquellas caras que te dicen primero una y luego otra, ya estáis aquí.
Nos sentaron en la cocina y hacía un frío que pelaba, a través de la puerta abierta veía el cuadro de los abuelos con aquellas poses bajo un fondo marrón, y otra más vieja aún de de los tatarabuelos. Yo hubiera tomado un café, pero volvieron con aquellas caras, ...nos estáis jodiendo, rompéis nuestro ritmo. Les di conversación por tres veces, lo del tiempo, lo de la enfermedad del niño de Paula que era crónica, de esas raras y difíciles, que llegarían incluso a tener que ayudarle a comer, pero ni asintieron. Estuvimos sentados allí en la cocina sin tomar café un buen rato mirándonos como diciéndonos qué hacíamos allí, de vez en cuando se asomaban a la puerta y con los ojos nos decían de todo. Sólo con los ojos.
Una de las veces la ventana se abrió de par en par por una ligera brisa , era como si hubiera entrado alguien, un ser invisible que también nos miraba a los ojos.
Tuvimos que hacer cuatro horas en la estación, sólo pasaron dos trenes en sentido contrario, el nuestro que venía de Galicia llego a las cuatro horas y media, y nos subimos, partimos de aquí el lunes 16, como ya te dije más arriba, casi unas horas después de haber llegado a aquella casa vacía.

miércoles, 6 de abril de 2016

UNA COSA.


Qué sería de nosotros sin el limite preciso de la exactitud.
Andaríamos perdidos por las avenidas.
Seríamos el mendigo que te ruega cuando pasas
como si supiera donde empieza tu miseria.