martes, 27 de enero de 2015

PUTAS PALOMAS GIGANTES EN LA CALLE.



Aún no sé muy bien por qué me dio por violar aquella vieja que daba de comer a las palomas todos los días a las siete de la tarde lloviese o hiciese frío. Tenía unas piernecillas tan escuálidas que la levanté tres veces por los aires antes de correrme entre sus junturas, más seca que la mojama, y se lo dije, le dije de usted, mecago en su puta madre, no me eche más de comer a las palomas que la vuelvo a violar, venía todos los días con aquella mezcolanza de lentejas y arroz y mugres de pan y algún que otro garbanzo que quedaba por allí porque las palomas no podían tragarlo, bajaba de San Julián, por Abastos abajo, se largaba del asilo por aquella manía que tenía la hija de la gran puta, con la bolsa de plástico, yo desde la ventana muchas veces le hice fotos con el móvil para los putos municipales, pero nada de nada, y me dije, la violo, y la esperé en el portal de Intimidades Mónica, cerrado por jubilación, según bajaba por Donoso, todo oscuro y transito poquito, por allí quedaron migas de otros criaderos a los que iba, yo me vine para casa y bajé con la escoba a barrer las lentejas y los kikos, muchas veces lo comento en hacienda con los compañeros, estoy hasta los huevos del zureo de las palomas, por las noches se me vienen ese ruido de nana, y es como si cantase su puta madre

lunes, 26 de enero de 2015

LENGUA.



Le dije, entre tanto desánimo hoy deberías darme un poco de placer. Incluso le afirmé, el amor fue la primera dimensión. Antes que todas las dimensiones ya estaba el amor recto e infinito.

Este día es necesario, con tanto frío sobre mis manos.

Déjame hacerte el macho suplicante. Estamos en la estación amorosa, y debes darte la vuelta: hay una mariposa en la alfombra que  aún no está del todo muerta.
Las paredes blancas, no sé en que parte la geometría perfecta del cubo, y en el techo nubes defectuosas entre sombras.
En este juego deseo vivir en tu orilla entre párpados abiertos ligeramente aceitados.
Previamente buscada tu amplitud, dos dedos abriéndote en una medida perfecta.
Sin escupir mis desdichas, sin decirte nada osado escupiendo.
Donde habitas  meto la lengua para indagar antes de cerrarse. Nada es pútrido en ti.
Luego juegas como metiendo cosas donde se acaba el vientre, donde a veces empieza el mar desde tu boca.
Sibilas mentirosas que adivinarán nuestra muerte en este trance contagioso.
Caín y Abel, indistinto. Gomorra se llenaba de cenizas y aún jodían apresurados con polvo en los oídos, los rostros de un gris fantasmagórico.
Joder y contemplar tu alma, avanzar en zigzag  la lengua por las quebradas de tu  línea pectinea. Deseamos siempre sentir lo suave contra lo suave.
Pétalos no hay, no hay.
Esencias de flores de Bach, no hay.
Para gozar del cielo es necesaria la inspiración, no basta mirarlo.
Si te das la vuelta he de sorprenderte, sodomizarte, sumido mi rostro donde te acabas.
El tiempo necesario hasta que abras la boca mirando al suelo.
Aún la mariposa del invierno está dando vueltas agónicas sobre si misma, sin acierto a dónde. La armonía en si misma será su reposo absoluto en lo inerte.
Llámame un día de estos y te hablaré por el culo hasta que salgan de tu boca palabras de amor.
No apagues la luz nunca más, oscuro no me gusta, me da miedo,  -tápame el pecho con tu espalda-.
Dime que vaya a verte, yo no me atrevo a pedírtelo.
No sé cuanta vida hay cuando te miro, cuánto me queda, cuánta miseria percibes en mis ojos.
Ni cuánto queda para dos horas, ni cuánto es ese tiempo.
Dime, ven.
Dime, trae los ojos abiertos y la boca. No traigas la esperanza.
No necesito tus manos.
Pregúntame.
Cómo sabe  tu mierda.
Y quédate conmigo hasta que la mariposa esté quieta.
-Dos horas sólo sin ver el abismo, es un precio justo-.
En su forma de pervivir, la muerte respira por última vez por donde te meto la lengua.

sábado, 24 de enero de 2015

LUGAR.




donde has llorado la ausencia
sólo está el recuerdo cuando llegas
dos escalones, pétalos tirados
la silla donde sentado esperaste
y quizás un poco de brisa cuando cierras los ojos
para intentar escucharle
palabras escritas con luz 
la maldita duda
otra vez
Qué puedo esperar de lo que queda
dolor y amor a partes iguales
en este lugar
jurarme
que no he perdido la esperanza
otra vez

lunes, 19 de enero de 2015

SOMBRAS.



Yo permanecía inmóvil cuando era crío en el lugar donde no me alcanzaban las sombras que se movían, como alucinado. A veces la lluvia se arrastraba por los cristales a dos palmos de mis ojos y era todo un ulular si añadíamos el viento y los perros lejanos. De todo lo que se puede caer del cielo recuerdo una bola de colores que fue andando hasta allí, arrastrándose, como se hace al girar sin apenas contacto. No sabía que hay voces largas que se parecen amenazar pero sólo aman. Eso fue muy después, un tanto así de distante, de no sé cuántas lluvias, de no sé cuántos paseos hasta la sala donde las ramas de los chopos se agitaban tras la ventana, aquel día que me puse de pie en secreto por un arte de magia sublime, y vi aquellas sombras en el suelo de madera que se decían cosas horribles mientras mis padres se amaban.

sábado, 17 de enero de 2015

COMO ERA.




Yo me pensaba que tu “clítoris”, era como un tallo incipiente de helecho, sobresaliendo de la escarpada, entre piedrecitas de cuarzo. El autobús vibraba y facilitaba mi erección y si a eso se sumabas el pensamiento. Que no pensaba en el hambre, o en el dolor de mi hermana que a veces le daba por soñar que era reina. Al abrir la puerta el autobús gimió mientras paraba, y yo estuve por la acera caminando hasta tu portal lleno de oscuridad y de olores y al subir los tendales llenos de banderas con mangas y el zureo de palomas o los gorriones. Sobre las doce de la mañana me vi entre tus piernas y el sabor era a jengibre y pude mojarme los labios porque tenía sed, la luz era por la ventana de tan alto el cielo como era.

viernes, 16 de enero de 2015

LLAVE.




Palabra que dice luz y amor, y otra que debo mirar su duda.
La llave encima de la mesa, tal como esta:


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Debo adivinar en qué orden y en qué lugar.
Supongamos que empieza con muchos silencios.
y que hace frío.
Palabras que dicen los infieles a los fieles
en total orden.
Palabra fuego sin ser verso
Hambre sin tener sentido.
Palabras hechas de cristal o de color verde.
La llave está ahí
casi infinita.

miércoles, 14 de enero de 2015

SUBLIME.



Pensaba en mi suerte inmediata. Cuál era.
Luego aprecie que era libre de decidir el próximo suceso.
Cerrar la ventana, dejar una raya de luz en su mínima longitud.
Prometer la libertad a una mariposa purpura sentada sobre su tórax.
Qué bien asesinar en este día lleno de frío.
Debería decir una palabra que nombre a algo que amo.
Sólo en silencio.
Ya dije: es muy sublime la desproporción.
Blanco o negro en su justa medida.



Te dije, respira despacio. Aún eres libre.
La cama intransitable como un desierto.
A gatas irte hasta el fondo. Cruzar los Urales.
Con todo el frío sobre tus manos.
Limitar la luz del universo. Sólo es un gesto.
Estira la mano lo que puedas -como un mono-
y empujar la ventana en un último esfuerzo.
Es sublime.

viernes, 9 de enero de 2015

SOL.




De todo lo que se queda desnudo
miro como la sombra cubre la luz de enero
lentamente
luego repaso las historias de que estoy hecho
y me quedo viendo cómo sube la marea.


                                 Huele al fondo del mar.
                                 Poseidón empuja una isla.

Todo lo que he tenido entre las manos
a veces nada
y otras como eran la forma de tus labios
entre el indice y el pulgar.
El sol está aquí desterrando el frío.

                                 Cómo decías: te quiero
                                 en forma de T, tú lengua posada.


Cómo poder hablar de ti en esta galería llena de geranios
si a veces la mañana es el fin del mundo


                                 Cómo decías: te quiero
                                 en forma de O.


Tus labios redondos.
Desnudos.
Todo es posible
ir hacía ti si cierro los ojos.

domingo, 4 de enero de 2015

AYER.



Ayer. De extraña luz, por donde el solete esconde su carita. Al lado del mar en un ritual desolador e imperfecto de colores.

Ayer sábado.
Luego de todo eso.

La niña se fue.

Qué sería de nosotros sin un poco de amor.
El frío tan intenso buscando allí
lo último del calor.

Poner al perro a tirar de mi.
Debo estar siempre a punto para el impacto.
Entender la gravedad que llevo encima
ir con ella a todos los lugares
en equilibrio.

El día lleno de albricias dispuesto a coronarse.
Lo esperaré detrás de la ventana.
Su muerte al fin será como siempre.

-¿Cuándo?

-Y de qué forma.

miércoles, 31 de diciembre de 2014

2014.




Del 2014 recuerdo lo más sublime
un dedo dando una vuelta sobre mi espalda
y a más de una milla aquellos  estremecimientos.
Juro que estuve allí para un periodo de prueba
todos los días desde enero
y en mayo aquel dolor en el vientre
y muchos arrebatos de tristeza en tres tardes de junio
bajar las escaleras y buscar los abismos del ángel
en el  día más largo
Lo mejor la primavera, es simple.
                                        Laura.
A veces la manzana atraía a la tierra.

jueves, 18 de diciembre de 2014

EL AIRE.







vi varias veces la bolsa  vuela de American Beauty
cuando tengo miedo lo miro dar tantas vueltas
juro que me afano por no perder la esperanza
por dormir y despertar, vivir del aire
si estás ahí la llamada es posible
a horas normales dime algo
mándame palabras mensajeras

lunes, 15 de diciembre de 2014

ANESTESIA.



¿Qué tal si hablamos de soledad?
Qué será del amor si nadie llegase para tocarte.

Tengo la sensación que he despertado en otro lado. Aquí la luz es un tanto desigual. También son desiguales las formas que ilumina. Parece proyectada por un punto alargado que penetra desde el cielo. A ciencia cierta esta habitación puede ser otro lugar no identificado, otro mundo, aún no lo sé. Alguien apareció en el umbral de la puerta dispuesto a interrogarme, no percibí completamente su cara, y no entiendo lo que quiere decirme, en el fondo de esa perspectiva de ojo de buey en que lo detecto. Ayer pude haber estado aquí o en otro lado. Noto una inclinación inusual que dificulta mi reposo, estoy en el fondo de algo, físicamente apoyado, al revés, sobre un tabique. En estos casos suelo razonar con cierto sosiego, -quiero decir que no me pongo irrazonablemente nervioso-. Ahora, más despierto que antes, reconozco que quizás nadie se asomo al umbral de la puerta, pudo ser una sombra alargada. No hay ruidos, nada gutural, nada humano; así que es muy posible que esté sólo, con innumerables objetos sobre mi que me atenazan, y me hacen fijo y solidario a este mundo extraño. Deberé llegar a la luz de la ventana, a esa forma de cilindro que se tiende hacia mí como un bastón. Deberé irme en algún momento del día o de la noche, no puedo soportar estar cercado, así inclinado, unas veces ingrávido y otras con la gravedad devolviéndome a la estabilidad de esta geometría informe en donde reposo. Lo primero que debo hacer es sobreponerme al sopor nauseabundo, y ponerme sobre el suelo. La única solución en estos casos es reptar hacia la claridad que me deslumbra. Puede que nunca llegue al final de la luz, pero deberé intentarlo para seguir viviendo . Sé muy bien que  llamar al 112 mi última esperanza.