domingo, 21 de febrero de 2010

HOJA DE ABEDUL


Soy una hoja de abedul. He crecido en primavera. Puedo considerarme afortunada por lo hermosa que he sido. Tuve una aureola de diente de sierra bordeada en mi exterior. Mi epidermis fue suave como el celofán, y mis nervaduras eran semejantes a una espina de pez, simétricas, a ambos lados. Siempre pensé que las otras hojas me tenían envidia. Transporté la savia mejor que nadie y por mi parte inversa y oscura, circulaba el oxigeno a raudales. He tenido la suerte de crecer en la parte alta de una rama esplendorosa. Por las mañana mi figura se veía reflejada en la corteza blanca, y he visto de cerca los plumajes de gorriones y tordillos; y algún azor ha estado aquí oteando presas de conejos.
Han pasado muchas noches y días. Me han soplado aires del nordeste. Mi vaina se ha agitado bruscamente. Algunas veces me he creído morir antes de tiempo. Soporté la nieve, enormes gotas de lluvia, y los golpes del granizo. Algunas veces me sentí deprimida y sola, viendo como mis envidiosas compañeras se caían al vació.
Ahora me reflejo en la corteza blanca, y la memoria me lleva a los tiempos en que estaba llena de deseo, y jugueteaba con el aire en la más hermosa adolescencia.
Me viene a la memoria, cuando en las noches con poca luz el amor me sonrojaba, y sentía el abrazo de los búhos, y oía el palpitar de la vida en la hojarasca.
Me viene a la memoria cuando el sol me ponía vestidos blancos, y las telarañas tejían hermosas cuerdas de terciopelo sobre mi garganta.
Hoy, una suave brisa me ha quitado mi perenne vida. Mínimo soplo que agitó la rama que me soportaba.
Voy hacía el suelo lentamente con los labios fríos. Llena de sensaciones pasadas. Sin haber amado al mundo, que sigililomaente me miraba.

2 comentarios:

Magenta dijo...

Precioso, K.
Un texto que acaricia.

Anita Noire dijo...

Precioso. Debo tener el día blando y casí me pongo a llorar a moco tendido. Dudo si es mi estado premenstrual o premenopáusico. besos