CUANDO NACISTE

Cuando naciste nada era extraño.
Fue sorprendente, la carga del frío que arropó tú piel.
La opresión del vapor que lloraba en los cristales.
Cuando naciste había una cortina blanca encima de tus ojos.
Un resplandor extraño que apenas descifrabas.
Mientras salías del vientre de tú madre como una sobra.
Medio escupido sobre unas manos temblorosas.
Acurrucado e indefenso. Flotando en el vacío.
La boca repentinamente abierta amenazando a las galaxias.
Para comer a gritos el mundo que empezabas.
Cuando naciste no había luna llena.
Y el sol aún no existía sobre el marrón de la montaña.
No había pan sobre la mesa, ni vino en la jarra del estante.
Cuando naciste el hambre quería derrumbar a golpes tú puerta.
Para devolverte hacía la nada.
Fue sorprendente, la carga del frío que arropó tú piel.
La opresión del vapor que lloraba en los cristales.
Cuando naciste había una cortina blanca encima de tus ojos.
Un resplandor extraño que apenas descifrabas.
Mientras salías del vientre de tú madre como una sobra.
Medio escupido sobre unas manos temblorosas.
Acurrucado e indefenso. Flotando en el vacío.
La boca repentinamente abierta amenazando a las galaxias.
Para comer a gritos el mundo que empezabas.
Cuando naciste no había luna llena.
Y el sol aún no existía sobre el marrón de la montaña.
No había pan sobre la mesa, ni vino en la jarra del estante.
Cuando naciste el hambre quería derrumbar a golpes tú puerta.
Para devolverte hacía la nada.
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