sábado, 29 de mayo de 2010

LABERINTO


No sé cuanto hace que me han dejado aquí sólo; no sospecho las circunstancias, ni si ha existido algún motivo especial; en este instante estoy perdiendo lo que se llama mi identidad espacial, (no sé en que tiempo estoy; y el espacio que ocupo tiene coordenadas desconocidas).He dado innumerables vueltas y empiezo a estar desesperado. El pasillo por el que camino no mide más de un metro de ancho y el olor a ciprés y a cedro es muy intenso. Si miro hacía arriba es la misma sensación, los bordes de los pasillos son curvas perfectas por donde puedo ver el azul del cielo sin una triste nube que lo haga variar en la más sutil referencia identificativa. No puedo determinar en qué momento he empezado a sentir esta angustia, tengo síntomas claustrofóbicos; no porque no haya amplitud, sino porque no veo la salida; es igual que quedar metido en la caja de ascensor de un gran edificio. El hecho de dar vueltas sin ninguna orientación parece empeorar el problema, he intentado correr y quizás haya vuelto al mismo sitio innumerables veces, sin darme cuenta. Que yo sepa hay cinco personas más dando vueltas, esa es la cuenta que llevo, o puede haber más; nos preguntamos dónde estamos si nos vemos de frente, si nos alcanzamos por la espalda procuramos dar un quiebro para no encontrarnos; llevan en los ojos el mismo terror que ellos deben ver en los míos.
Empiezo a suponer que me deberé adaptar a esta circunstancia, quizás tenga suerte y uno de los desvíos me lleve a la salida. Espero que haya una salida, ya empiezo a dudar que la encuentre antes de la noche; cuando llegue la noche será un problema añadido, tantas estrellas allí arriba, y aquí, tan solos, en este laberinto que parece no tener fin.

No hay comentarios: