jueves, 10 de junio de 2010

EL EFECTO RELÉ


Ya empiezo a prescindir de ciertos recuerdos, aquellos que tienen una carga de acritud más elevada. Estar avezado a controlar los malos recuerdos no es fácil, aunque instintualmente tratamos de evitarlos. Algunas veces, no sé por qué mecanismo y efecto relé, vuelven a nosotros, desorientándonos, dejándonos fríos por esa realidad recobrada que parece aplastante.
Yo ahora mismo me encuentro delante del aparador de la habitación, hace tiempo que no abro esta puerta, no sé cuanto. Y me ha dado por coger una vieja caja de zapatos azul escondida por prendas de ropa en la parte de atrás de un estante. Me dio por sentarme en la cama. Al abrirla vi toda una historia: fotos antiguas, y alguna reciente de tan sólo hace unos doce años.
He ido recorriéndolas con mis ojos al mismo tiempo que las ordenaba. Las fotos tienen ese efecto relé, han abierto los circuitos de mi memoria; eran personajes olvidados unos, casi olvidados otros; pero por un destello inicial que me produce la imagen que miro, empiezo a recordar muchos sucesos amables de mi vida, y otros que me producen un cierto escalofrío cuando los recuerdo, y que por un efecto extraño y pulsional me obligarán a pensar en ello el resto del día, o de los días.
Prescindiré también de las cajas de los recuerdos: de lazos ajados, de lápices, de cuadernos con figuras grotescas y colores irreales, de fotos que retratan parte de mi vida en la vida de los otros, de objetos manoseados por seres amados u odiados, que guardan parte de fragancias olorosas, o sombras desgastadas.
He desencadenado el efecto relé: un impulso desencadena un efecto, y este a su vez varios efectos en cadena. (No quería recordar…; no debería haber recordado. Ahora empiezo a darle vueltas aquí...).

1 comentario:

Anita Noire dijo...

Es lo que tiene abrir la caja de pandora. Me ha gustado lo del efecto Relé