martes, 15 de junio de 2010

IRINEO


Irineo se bajó los pantalones y los calzoncillos, abriendo ampliamente sus piernas, apoyándose con las manos sobre una mesa camilla. A sus años aquella postura tan particular le parecía de una indecencia sublime, que no casaba, en absoluto, con su histórica rudeza. Si estaba allí era por la insistencia machacona de Clotilde, su mujer. El doctor Bernabé le hablaba pausadamente; ya había sospechado su nerviosismo. Había contado con ciertas reticencias proporcionales a la edad, en personas de otras épocas, no dadas a este tipo de consultas. Bernabé le dijo: “Relájese, Irineo”. Irineo en aquella postura todo lo veía tendencioso; lo de relajarse sobre todo. Como suponer, analizar, vislumbrar que raras elucubraciones pasaban por su mente. Que se figuraba de aquello, tan cotidiano y normal dentro de la ciencia de la auscultación médica. “Relájese, Irineo, relájese”, le repitió el doctor Bernabé. Irineo, de vez en cuando volteaba la cabeza como una res extrañada, oteando las evoluciones de la mano enguantada del doctor Bernabé; presintiendo, casi adivinando, como, detrás de sus anchas espaldas, el doctor se lubricaba el dedo, al mismo tiempo que volvía a sentir su voz suave (quizás imaginación suya), amanerada, leve, acariciadora, y sensual (y quién sabe si llena de fulgor). Tal era su objetiva percepción de la escena, de todo el acto transcurrido desde su posicionamiento, “mirando para Extremadura”, a la impresión de aquel dedo largo y afilado de pianista, metido por donde se acaba la boca.
Aunque el doctor no fue nada brusco, cual sería la sensación…; que Irineo soltó tal estridente relincho animal, que su mujer llena de pánico, entro en la consulta procedente de la sala de espera, despavorida, para interesarse por aquel rugido inhumano de su marido. Ese era el mismo instante en que este salía fuera de sí, subiéndose los pantalones, sintiéndose violado por un acariciador y perverso dedo de urólogo, manifiestamente dulce y persuasivo.

2 comentarios:

Anita Noire dijo...

Jajajajajaja. Irineso sintió una severa erección por eso salió corriendo. Muy bueno Kenit

KENIT dijo...

Síii, con eso se logra..., un abrazo, Anita.