viernes, 18 de junio de 2010

PEAJE


Esta mañana me dirigía a mi trabajo por la calle Paulino Nola. Es una avenida muy transitada a eso de las siete de la mañana; va directamente al centro neurálgico de la ciudad, trazando una amplia curva de dos carriles y anchas aceras en ambos sentidos. Me extrañó al observar que todas las calles adyacentes de salida estuviesen cortadas, por vayas metálicas que impedían el tráfico desde esta imensa arteria. Cuando llevaba caminando unos doscientos metros empecé a ver la gran cola de coches por el centro de la calzada, y en las aceras pude observar una hilera de personas perfectamente alineadas. Se me pasaron por la cabeza innumerables pensamientos desde alguna desgracia en algún edificio o un grave accidente de tráfico. Cuando llegué a los primeros viandantes de la cola, lo primero que hice fue preguntar lo que pasaba. El hombre que estaba delante de mí se volvió ( pude ver aquellos ojitos pequeños que a su vez me miraban, y su cara mal afeitada), contestándome con desgana: “Es un peaje gubernamental”. Me lo dijo como si fuera un hecho cotidiano, de toda la vida; pero yo, la verdad, no estaba enterado. La cola iba despacio; según me iba acercando pude ver los tornos antes de la hilera de ventanillas a ambos lados de dos pasillos, con fuertes vallas laterales, vigiladas por tres guardias cada una, perfectamente uniformados y armados. A esta altura pude observar también a los coches alineados en dos filas de barreras simétricamente señaladas: se levantaba la barrera, el coche entraba, pagaba en la ventanilla y posteriormente se abría la barrera de salida. Al ver todo este despliegue quedé “anonadado” porque ayer, en este mismo lugar, no había nada. Me llamó la atención el gran cartel digital que atravesaba la calle, con aquellas letras grandes que cambiaban alternando en un parpadeo entre el rojo y el azul: PRDTC,y en letras más pequeñas un aclaratorio: Peaje Recaudatorio De Tránsito Ciudadano.
No tengo mucho más que contar. El peaje fueron cinco euros. Queda claro que mañana no paso por Paulino Mora, aunque tenga que rodear cuatro manzanas. Pero lo que me preocupa es lo que hablaban en la cola; por lo visto, son peajes itinerantes: los ponen y los levantan en minutos. Así que vete tú a saber…; veremos lo que pasa. Acabarán poniendo en todas las calles un PRDTC. No sé a dónde iremos a parar.

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